El “presente” dirigencial para el 2020

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A esta altura de los acontecimientos pareciera que ya nada debería sorprendernos en cuanto a las gestiones dirigenciales en el fútbol paraguayo. Sin embargo, a la vista de las deliberaciones y proyectos presentados con el propósito de cambiar el sistema del campeonato oficial de Primera División, nos preguntamos quién o quiénes son los iluminados que ponen en el tapete verdaderos mamotretos que indignan de solo analizarlos.

Primeramente, el “proyecto” que gracias a la divina misericordia fue derivado a su destino natural, que es el cesto de papeles, planteaba un retorno a épocas que muy poco favor le hicieron al balompié nacional, con la implementación de la tristemente célebre “liguilla”, que deja tempranamente sin competencia a varios equipos, como también la disputa de toda una rueda sin premio alguno. Un sinsentido absoluto, que tuvo como respuesta el rechazo general y el lógico desenlace.

¿Qué fue lo que se resolvió finalmente? Mantener el sistema actual, que no es ninguna joya, por aquello de que es mejor mal conocido que otro peor.

Ahora bien, la resolución aprobada para el sistema del campeonato del 2020 viene con “sorpresitas”. Primeramente, la eliminación de la exigencia de contar en cada equipo con un jugador de la categoría Sub 19, algo que tiene sus pros y sus contras, ya que muy pocas “revelaciones” han surgido en esa materia. Nuestras selecciones menores han dejado de asistir regularmente a los mundiales de las distintas categorías, con la honrosa excepción de la Albirroja Sub 17, que partió para participar de la cita ecuménica de Brasil.

O sea que, para que eventualmente aparezca una figura juvenil promisoria en cada equipo, no hace falta tener una reglamentación porque los entrenadores tienen la potestad y el albedrío de recurrir a sus divisiones formativas en busca de talentos precoces.

Pero el siguiente punto es el más agudo y pensamos que obedece única y exclusivamente al deseo de los “empresarios” amigos, que influyen sobremanera en las decisiones dirigenciales así como en las convocatorias a las selecciones, desde la absoluta hasta la última división menor.

Dicho aspecto radica en la ampliación del cupo de jugadores extranjeros que pueden estar en cancha durante los partidos. De cuatro extranjeros reglamentarios, se pasó a cinco para el año próximo. Prácticamente medio equipo puede estar conformado por extranjeros, lo que nos parece una aberración por restar oportunidad a los jugadores nativos o nacionalizados de tener un lugar en sus clubes.

El campeonato paraguayo pasará a ser vidriera para jugadores extranjeros manejados por empresarios. Estos son protagonistas principales de las “movidas” en las distintas entidades de nuestro fútbol y son los únicos beneficiados. Un presente más de la dirigencia del fútbol nacional, que no deja de mostrarnos su inoperancia, falta de profesionalismo y de ejecutividad.