“Tacuara” Cardozo repasa las luces y sombras de su extraordinaria carrera

El delantero paraguayo, Óscar Tacuara Cardozo celebra uno de los 172 goles que marcó en 293 partidos disputados en el Benfica de Portugal.
El delantero paraguayo, Óscar Tacuara Cardozo celebra uno de los 172 goles que marcó en 293 partidos disputados en el Benfica de Portugal.

Óscar “Tacuara” Cardozo, uno de los delanteros más emblemáticos de la historia del fútbol paraguayo, anunció oficialmente su retiro de la actividad profesional. En una extensa charla con el Cardinal Deportivo, el goleador no solo confirmó el fin de su etapa como jugador, sino que realizó un crudo repaso por los obstáculos que debió sortear desde sus inicios en la capital hasta su consagración como ídolo máximo en Portugal.

Para Cardozo, el primer gran desafío no fue el fútbol internacional, sino la mudanza desde el interior del país hacia Asunción. Al ser consultado sobre si le costó más adaptarse a Nacional o a Newell’s Old Boys, el delantero respondió. “Para mí Nacional, porque yo no venía cuando era más chico, no venía a Asunción. Una vez creo que vine con mi tía y después nunca más; y después, la segunda o tercera vez que vine, ya vine con él para quedarme en Nacional. Ahí me fue un poquitito más difícil porque no le conocía a nadie y, aparte, no me trajo el técnico. El técnico actual me dijo —o nos dijo, porque llegamos con Roberto Gamarra— que él no pidió por nosotros y que nosotros no íbamos a estar en el equipo; que si queríamos, podíamos entrenar nomás. Y era así, era un poquito difícil porque ya sabíamos que nosotros no íbamos a jugar. Pero con el entrenamiento del día a día, en la semana, demostraba que quería jugar”.

El salto a Rosario: Ganar respeto con goles

Su paso por el fútbol argentino fue el trampolín definitivo. A pesar de su timidez característica, el artillero guaraní recordó cómo la presencia de compatriotas y su ética de trabajo le permitieron brillar en Newell’s Old Boys de Rosario. “Yo siempre fui tímido, pero ahí le encontré a Justo Villar, a Diego Gavilán y a Sasá, que me recibieron muy bien; con ellos me fue un poquito más fácil adaptarme también en el club. Aparte de los compañeros mismos, los argentinos me recibieron y me trataban muy bien porque, desde que llegué, en la primera práctica demostré que yo quería jugar, que quería hacer goles; terminaba la práctica y yo entrenaba más. Con eso me gané un poquitito más a los compañeros; por eso me querían más en cada entrenamiento, toda la semana”.

Ese esfuerzo dio frutos rápidamente gracias a un giro del destino. “En la primera semana yo iba a estar de suplente y entrenaba como tal, pero siempre practicaba aparte otra vez: después de que terminaba el trabajo grupal, entrenaba con algunos chicos. Agarraba a dos o tres mita’i ahí y les decía: ‘Bueno, tirame centro, tirame así’, y yo iba a definir. Justo dos días antes del partido se lesionó el delantero que iba a jugar y ahí entré, con una semana de entrenamiento nomás. Ahí me dieron la oportunidad para jugar; entré contra Vélez, hice un gol y ahí empezó todo”.

Europa y la hostilidad en el vestuario del Benfica

Tras su éxito en Argentina, “Tacuara” aterrizó en el Benfica de Portugal, donde se convertiría en el máximo goleador extranjero de la historia del club. Sin embargo, su llegada estuvo marcada por la envidia y el rechazo de algunos referentes del equipo. “Mi llegada a Portugal fue rara, porque en el fútbol siempre hay mucha envidia y sonó muy fuerte mi nombre allá. A algunos jugadores experimentados no les gustó eso. Entonces, al llegar ahí, uno ya no me recibió; otro me dijo: ‘Mira que tenés que meter 20 goles, porque el presidente dijo que este delantero es garantía de 20 goles por año. Tenés que entrenar mucho para hacerlos’. Entre esos jugadores experimentados, ídolos del Benfica, hubo tres o cuatro a los que no les cayó tan bien el nombre de ‘Tacuara’, el apodo de Tacuara en el vestuario; por eso fue un poco difícil adaptarme rápido”.

El delantero confesó que llegó a vivir momentos de exclusión dentro del campo de juego por parte de sus propios compañeros. “Por eso yo en un mes, un mes y algo, recién empecé a hacer goles. Antes me tiraban mala onda, me decían cosas, no me salía nada y yo me ponía nervioso. Esos tres que mencioné eran ídolos y siempre jugaban ahí. Me esquivaban un poquitito, y yo también entré en una desesperación porque quería hacer goles. No me la daban: yo ya estaba libre y no me tocaban; no sabía qué es lo que estaba pasando. Entonces el otro, Nuno Gomes, me agarraba y me decía: ‘Tranquilo, entrená, entrená, entrená bien y esperá tu momento; enseguida te va a llegar tu momento’. Entonces esperé, esperé y al final me llegó. Me llegó el primero y el segundo en un partido, y ahí empezó todo”.

Su relación con Jorge Jesús, su entrenador de Benfica

Finalmente, Cardozo cerró el capítulo de su relación con el técnico Jorge Jesús, con quien protagonizó un recordado altercado años atrás. Hoy, el respeto es absoluto. “Bien, súper bien. Después hablamos, después del suceso ese en donde fallé también muy grande yo. Después hablamos cuando vino con Flamengo; ahí estuvimos hablando bastante y quedamos súper bien. Yo siempre estaré agradecido con él porque él me enseñó todo; fue el técnico, para mí, el mejor técnico que tuve en Europa”.