El encuentro inició con un trámite equilibrado, aunque fue Recoleta el que mostró una mayor ambición en los compases iniciales. Esa postura dio frutos rápidamente cuando Lucas Monzón proyectó un envío largo desde su propio campo para Junior Noguera; el mediapunta explotó el callejón izquierdo ganándole la espalda a Juan Segundo Feliú y, antes del auxilio de Thomas Gutiérrez, asistió a Juan Falcón. En su intento por despejar, Juan Sebastián Vargas impactó el talón de Falcón, provocando un penal que fue detectado por el VAR de Carlos Paul Benítez y ratificado por el juez Álvaro Giménez. Allan Wlk Duré asumió la responsabilidad y, con un derechazo cruzado y rasante, descolocó a Santiago “Kili” Rojas.
Tras la apertura del marcador, el dueño de casa asumió el protagonismo por necesidad, aunque le costó profundizar ante el orden defensivo del “Canario”. La chance más clara para el conjunto tricolor llegó sobre la media hora, tras una incursión de Juan Sebastián Vargas por izquierda; el defensor eludió la barrida de Nicolás Marotta y envió un centro preciso al área. Hugo Adrián conectó un cabezazo colocado al palo derecho, pero el portero Nelson Ferreira evitó la paridad con una estirada providencial a media altura. Cabe destacar que, incluso si Ferreira no llegaba, Marotta ya se encontraba cubriendo la portería a espaldas de su guardameta para asegurar el despeje.
El planteamiento de Jorge González Frutos exhibió una coordinación defensiva impecable y un despliegue físico generoso, minimizando las exigencias sobre su última línea durante gran parte del primer tiempo. Sin embargo, el guion del partido dio un giro drástico en el epílogo de la etapa inicial: el volante Juan Alexander Franco vio la segunda tarjeta amarilla y resultó expulsado. Esta incidencia dejó a la visita en una situación de vulnerabilidad táctica, obligándola a redoblar esfuerzos y reestructurar sus piezas para sostener la diferencia en la etapa complementaria bajo una marcada inferioridad numérica.
Apenas iniciada la etapa complementaria, la Academia impuso condiciones de inmediato, decidida a capitalizar la superioridad numérica. El conjunto local volcó el campo de juego hacia el terreno “canario”, asfixiando la salida del rival y moviendo el balón con paciencia hasta encontrar la fisura en el fondo visitante. Esa insistencia dio frutos rápidamente mediante un envío preciso de Fabrizio Jara desde los tres cuartos de cancha, que cayó al corazón del área para que la jerarquía individual se hiciera presente en el marcador.
Llamativamente libre de marcas, Roque Santa Cruz emergió en absoluta soledad entre Lucas Monzón y Nicolás Marotta para conectar el centro del mediocampista perteciente a los registros de Cerro Porteño. Sin siquiera la necesidad de saltar, el histórico artillero exhibió su vigencia con un testazo colocado al poste izquierdo de Nelson Ferreira, estableciendo así la paridad en el marcador, que le sirvió para alcanzar la emblemática cifra de 100 goles en la Primera División de nuestro fútbol, agigantando su leyenda en el balompié nacional.
Tras el gol del empate, la Academia mantuvo un monopolio absoluto sobre el trámite del juego, aprovechando el desgaste de un Recoleta que comenzó a sentir el rigor físico de la inferioridad numérica. Ante este escenario, la figura de Nelson Ferreira emergió con tintes heroicos para evitar que el dueño de casa se pusiera en ventaja. El asedio comenzó con una combinación entre Feliú y Hugo Adrián Benítez; este último recibió en la medialuna y sacó un potente derechazo que Ferreira logró desactivar recostándose con seguridad sobre su poste derecho.
La presión tricolor no dio tregua y poco después, Josué Colmán protagonizó una brillante acción individual sobre la línea de fondo, eludiendo la marca de Facundo Echeguren para enviar el “pase de la muerte” hacia atrás. Nuevamente, Hugo Adrián Benítez controló el esférico y remató de derecha, pero se encontró con un Ferreira impecablemente posicionado que bloqueó el disparo. El guardameta canario se convirtió en el protagonista exclusivo del encuentro, cerrando todos los caminos a un Nacional que volcó toda su artillería al ataque.
El clímax de la resistencia visitante llegó tras un tiro de esquina ejecutado por Colmán. Luego de un rechazo de Espínola, el balón quedó servido en el borde del área para Juan Sebastián Vargas, quien desenfundó un violento zurdazo con destino de ángulo. Cuando el gol parecía inminente, Nelson Ferreira voló de forma espectacular y, con una intervención a mano cambiada, envió el balón por encima del larguero. Con esta serie de paradas magistrales, el portero mantuvo con vida a su equipo en un momento donde la superioridad de la Academia parecía sentenciar el trámite.
Cuando el partido se extinguía y la resistencia visitante parecía inexpugnable, la Academia encontró la llave para desequilibrar el marcador. La acción definitiva nació de un preciso cambio de frente de Fabrizio Jara, quien detectó la proyección de Juan Sebastián Vargas por el andarivel izquierdo. El zurdo, en un esfuerzo extremo, llegó exigido a la línea de fondo y alcanzó a enviar un centro rasante que cruzó toda el área pequeña, que encontró en soledad a Ignacio Bailone, quien tuvo el tiempo necesario para recepcionar el esférico. Pese a que el control previo pareció complicar su posición inicial y dar un segundo de reacción a la defensa, Bailone logró resolver la jugada justo antes de que Nelson Ferreira consiguiera cubrir su portería.

