Trinidense complica a Luqueño y se coloca a tres puntos de la cima

El experimentado delantero del Sportivo Trinidense, Néstor Camacho celebra el segundo tanto en el triunfo ante Sportivo Luqueño, en medio de Tobías Morínigo y Gustavo Viera.
El experimentado delantero del Sportivo Trinidense, Néstor Camacho celebra el segundo tanto en el triunfo ante Sportivo Luqueño, en medio de Tobías Morínigo y Gustavo Viera.

Sportivo Trinidense logró su segunda victoria al hilo tras derrotar 3-2 a Sportivo Luqueño en el partidazo por la decimotercera ronda del torneo Clausura 2026, disputado en Villa Elisa. Con el triunfo, la “Cruz Amarilla” se coloca a tres puntos del nuevo líder, Libertad, mientras que el “Chanchón” registró su cuarta derrota en los últimos cinco partidos y se sigue jugando la vida por la permanencia.

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El encuentro arrancó con un ritmo sumamente entretenido. Por un lado, Sportivo Luqueño asumió con valentía el protagonismo del juego, apostando por la conducción de Giovanni Bogado en la zona medular para estructurar los ataques de su equipo. Enfrente, Sportivo Trinidense planteó un esquema mucho más pragmático y punzante, apostando por una presión alta asfixiante y utilizando a Néstor Camacho como un falso “9”, encargado de comandar las réplicas de la “Cruz Amarilla” con total claridad.

Las intenciones de la visita no tardaron en surtir efecto. Apenas en los primeros compases, la presión sobre la salida obligó a Adrián Brizuela a dividir el balón de manera forzada. Tras un despeje de Axel Cañete y un control vigilante de Nicolás Maná al borde del área, un cierre forzado del propio Brizuela terminó sirviendo involuntariamente el balón a Tomás Rayer. El mediocampista sacó un derechazo desde la medialuna que, aunque parecía controlable, terminó colándose lentamente junto al poste derecho de Nicolás Campisi, cuya estirada llegó a destiempo.

El golpe dejó sentido al “Chanchón”, que buscó la paridad de inmediato. En una jugada prometedora, Lautaro Comas habilitó a Iván Maggi dejándolo perfilado de cara al gol, pero cuando este se disponía a gatillar, apareció el cruce providencial de Agustín da Silveira para evitar el empate. Sin embargo, Trinidense continuó al acecho, aprovechando los graves y constantes titubeos defensivos de Luqueño —especialmente de Brizuela—, quien sufría la presión rival y perdía la posesión en prácticamente cada intento de salida desde el fondo.

En la recta final de la primera etapa, Luqueño encontró de algún modo el premio a tanto insistencia mediante una genialidad de Iván Maggi. El delantero recibió a unos pocos metros de la medialuna, se fabricó el espacio con habilidad haciendo pasar de largo a Axel Cañete y sacó un potente zurdazo que se incrustó junto al palo derecho de Víctor Samudio, quien pareció verse totalmente sorprendido por la ejecución del argentino.

No obstante, apenas un par de minutos más tarde, mientras los hinchas auriazules aún festejaban el empate, Trinidense recuperó la ventaja. La jugada nació de un balón largo enviado por Agustín da Silveira en el que Tomás Rayer impuso su técnica ante la pasividad de Adrián Brizuela. El extremo de “Triqui” logró filtrar su ingreso al área y, en su intento por disputar el esférico, Brizuela terminó derribándolo con un contacto abajo.

El árbitro Alipio Colmán no dudó en sancionar la pena máxima. De la ejecución se encargó Néstor Camacho, quien abrió la cara interna de su botín zurdo para descolocar por completo a Nicolás Campisi —que se había arrojado hacia el costado opuesto—. Con este tanto, el atacante oriundo de Villa Florida firmó el gol número 150 de su carrera en su partido 499 en la máxima categoría, quedando a solo una decena de anotaciones de alcanzar al máximo goleador histórico del fútbol paraguayo, Santiago Salcedo.

Ya en el complemento, las modificaciones introducidas por Lucas Barrios le cambiaron por completo la cara al conjunto auriazul. Luqueño se adueñó de la posesión, maniató por completo las intenciones de réplica de Trinidense y arrinconó a la visita en su propio campo mediante un adelantamiento sostenido de líneas. El ansiado premio llegó a la hora de partido a través de una jugada gestada de lateral a lateral: Alexis Cantero envió un centro preciso desde la izquierda al segundo poste, donde Santiago Ocampos bajó el balón con la calidad de la cara interna de su botín derecho para que Maggi, de cabeza, empujara el esférico al fondo de la red.

Sin embargo, cuando el partido entraba en su cuarto de hora final, los fantasmas de los errores defensivos volvieron a golpear a Luqueño. Una recuperación providencial de Nelson Gauto ante Tomás Muro desató una rápida réplica de la visita; Faustino Barone descargó el balón para Gustavo Viera, quien se desprendió con libertad y quedó cara a cara con el arco para sacar un derechazo centrado. El remate se filtró por debajo del brazo derecho de un Nicolás Campisi que, una vez más, pudo haber hecho mucho más para evitar la caída de su valla.