Al ser consultado sobre la veracidad del interés, Biedermann fue directo: “Es real, estamos trabajando y bueno, veremos qué pasa, pero no es una negociación fácil”. El dirigente aclaró que el futbolista no cuenta con la ficha en su poder, lo que obliga a entablar conversaciones con su actual club: “Él es jugador del Vasco”, afirmó, confirmando que la operación depende de que el conjunto de Río de Janeiro acepte la propuesta del Ciclón. “Así es, tremendo jugador, pero realmente es una negociación complicada. No imposible, pero complicada”, añadió.
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La complejidad del fichaje radica, principalmente, en la vigencia absoluta del atacante, el dirigente justificó la dificultad de la operación destacando el presente del futbolista en el fútbol brasileño: “Es el goleador de Brasil del año 2025 con 27 goles. Realmente es un jugador clase A”. Ante la insistencia sobre si existe una apertura por parte del futbolista para llegar a Barrio Obrero, el directivo se limitó a señalar que el diálogo está abierto: “Estamos hablando, no es una transacción fácil por la envergadura y el momento del jugador, el momento que está viviendo el jugador es tremendo. A pesar de su edad, el jugador argentino demostró una tremenda regularidad, marcando presencia en casi todo el 2025 con el Vasco”.
Sobre si Cerro Porteño ya formalizó una propuesta económica, Biedermann prefirió mantener la reserva para no entorpecer los avances: “Estamos en tratativa. No quisiera dar mayores datos porque como siempre, preferimos tener todo encaminado para poder ir avanzando con tranquilidad y no generar una falsa expectativa”.
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El interés de Cerro Porteño se sustenta en los números imponentes que Vegetti registró en la última temporada. El delantero tuvo una actividad frenética en 2025, llegando a disputar 65 partidos —una cifra superior a la cantidad de encuentros jugados por el propio Cerro Porteño en el mismo periodo— con un registro de 27 goles. Su regularidad fue notable en todos los frentes: disputó 10 partidos en el Campeonato Carioca, 35 en el Brasileirao, 8 en la Copa Sudamericana y 12 en la Copa de Brasil, consolidándose como uno de los atacantes más influyentes del continente.
