La lesión de Riveros, una molestia en el aductor que arrastra desde el exigente cruce del pasado martes contra Sportivo San Lorenzo, en el que se vio obligado a abandonar el terreno de juego a las 64 minutos, y que supone un dolor de cabeza inmediato para el técnico Jorge Bava. La ausencia del defensor no solo debilita la banda izquierda en el aspecto defensivo, sino que priva al equipo de su principal arma de proyección ofensiva, obligando al cuerpo técnico a buscar soluciones de emergencia en un plantel, el que podría ocupar la banda izquierda es naturalmente Gillermo Benítez.
A la sensible ausencia del lateral oriundo de la ciudad de Itauguá se suma la gran duda sobre la presencia de Ignacio Aliseda. El extremo argentino continúa realizando trabajos diferenciados tras retirarse con fatiga muscular ante el “Rayadito” en Capiatá; aunque no fue descartado por completo, su participación dependerá de una evaluación de último minuto, lo que mantiene en vilo la estructura del ataque cerrista.
El panorama se vuelve aún más sombrío al considerar que dos de los referentes del equipo, Cecilio Domínguez y Gastón Giménez , siguen sin recibir el alta competitiva. Ambos futbolistas, que todavía no pudieron debutar en el Apertura 2026, continúan su proceso de recuperación al margen del grupo, limitando drásticamente las variantes de un Bava que llega al duelo ante el “Chanchón” con el equipo entre algodones.
El lunes a las 20:15, La Nueva Olla será el escenario donde Cerro Porteño busque blindarse del ruido político que sacude el ambiente cerrista, al enfrentar a Sportivo Luqueño en el cierre de la tercera fecha. El supercampeón paraguayo se verá obligado a reinventarse; sin su figura más determinante en el campo, el equipo tendrá la obligación de demostrar que su identidad colectiva es más fuerte que las ausencias individuales que hoy podría condicionar su funcionamiento.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
