Más allá del resultado obtenido el miércoles por la noche, el duelo entre Cerro Porteño y Palmeiras por la Copa Libertadores instaló un debate que superó lo estrictamente futbolístico. La decisión del cuerpo técnico azulgrana, liderado por Ariel Holan, de modificar las dimensiones del campo de juego en la Nueva Olla no pasó inadvertida, convirtiéndose en el tema central de la jornada. La intervención fue tan reciente que en el césped aún se percibían los rastros de la demarcación anterior. Esta “doble línea” evidenció que el terreno estaba significativamente más angosto y corto de lo habitual, una maniobra que buscó incomodar al conjunto visitante.
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El reglamento de 2026: ¿Es legal reducir el campo?
Ante la evidencia visual, surgió de inmediato la interrogante sobre la legalidad de la medida. Según el Manual de Clubes de la Libertadores 2026, si bien existe una medida preferente de 105 metros de largo por 68 de ancho, el reglamento contempla un margen de maniobra que los clubes pueden explotar a su favor. La normativa vigente establece un rango permitido que va desde un máximo de 110 por 75 metros hasta un mínimo de 100 por 64 metros. Al ajustar el campo exactamente a la medida mínima, Cerro Porteño operó dentro de la legalidad, evitando cualquier tipo de sanción administrativa pero desatando una fuerte controversia ética y deportiva en la región.

Del estándar internacional al mínimo reglamentario
Habitualmente, Cerro Porteño compite en un terreno que respeta los 105 por 68 metros recomendados por los organismos internacionales. Sin embargo, para este crucial encuentro, el club recortó cinco metros de largo y cuatro de ancho. Esta reducción no fue un ajuste menor; se trató de una decisión deliberada para condicionar el estilo de juego de Palmeiras. Al reducir los espacios, el “Ciclón” de Barrio Obrero buscó anular la amplitud y la velocidad de circulación del equipo brasileño, obligando a un partido de mayor fricción y menor recorrido físico, una estrategia clásica para equiparar fuerzas ante rivales de gran despliegue.
La prueba visual que encendió la polémica
Lo que alimentó la indignación del entorno de Palmeiras y el debate en redes sociales no fue solo la dimensión del campo, sino la forma en que quedó expuesta la maniobra. Los vestigios de la cal antigua funcionaron como una prueba irrefutable de que el cambio se realizó exclusivamente para este encuentro. En conclusión, el empate tuvo un capítulo táctico que se escribió antes del pitazo inicial. Cerro Porteño utilizó el Manual de Clubes como una herramienta estratégica y, aunque la maniobra resultó polémica por su visibilidad, se mantuvo bajo el amparo de las reglas vigentes de la competencia continental en 2026.
Lo que dice el Manual de Clubes de la Conmebol

