Lejos de esquivar el bulto, el entrenador argentino enfrentó los cuestionamientos que surgieron tras el duelo ante Palmeiras, cuando los límites del césped fueron recortados, y explicó que la decisión responde a una cuestión de coherencia técnica y logística, más que a una estrategia de ocasión.
El DT del Ciclón fue tajante al vincular las dimensiones del estadio con las condiciones diarias de trabajo del plantel en su sede de entrenamiento. Según explicó, la medida de 105x64 metros no fue un cambio temporal, sino una decisión institucional que llegó para quedarse por una razón lógica de entrenamiento. “Nosotros no achicamos la cancha porque somos pícaros; achicamos la cancha porque nuestra cancha de entrenamiento tiene 105 por 63; entonces, nosotros tenemos que entrar a una cancha más chica todos los entrenamientos. Y no es lógico entrenar en una cancha más chica todavía, que no tiene ni siquiera la medida reglamentaria”, sentenció el estratega.
El entrenador azulgrana fue más allá y aseguró que esta nueva configuración de la Nueva Olla será definitiva mientras no cambien las infraestructuras de práctica: “Esa medida va a quedar hasta que nosotros no podamos revertir la situación de entrenamiento. Mientras entrenemos en esa cancha, la medida de la cancha va a ser 105 por 64. La verdad que en algún momento había que tomar la decisión y va a quedar así. Entonces, sabemos el partido que es con Palmeiras. Yo respeto mucho, no solamente a Abel Ferreira —se lo dije antes del partido—, es uno de los mejores entrenadores, sin lugar a dudas”.
Admiración por el “Verdão” y el uso de “armas nobles”
El técnico no escatimó en elogios para el conjunto paulista, reconociendo la jerarquía del rival como un factor determinante para intentar equilibrar la balanza competitiva dentro de lo que permite el reglamento. “Palmeiras es uno de los mejores equipos de Sudamérica y uno de los mejores equipos del mundo. Yo los admiro muchísimo. Y bueno, nosotros, con armas nobles, tratamos de achicar esa diferencia que hay contra un equipo que uno admira: al entrenador, a los jugadores, a la institución como institución, por todo lo que significa Palmeiras”, analizó.
El valor de competir en Sudamérica: Un desafío extremo
El argentino hizo una férrea defensa del nivel del fútbol continental. Destacó las extremas dificultades geográficas y climáticas que los equipos deben sortear en cada viaje. “Los demás partidos se hacen muy reñidos y creo que es la característica de las dos copas, tanto de la Sudamericana como de la Libertadores. Y vuelvo a insistir: son dos torneos bárbaros y que muchas veces nos ningunean desde otras latitudes, pero hay que jugar con esta temperatura: en la altura, a 4.300 metros, a 2.500; en ciudades con humedad y calor, como es Asunción o como puede ser hoy en Cartagena; o hay que ir al frío extremo de Buenos Aires para los que les gusta el calor; y sobre todo viajar mucha distancia y jugar torneo local y Libertadores o Sudamericana. Es muy complejo, entonces, por eso estoy tan contento: porque creo que el equipo está competitivo y se está vaciando”, concluyó.
