El desequilibrio en el marcador llegó recién a los 84 minutos a través de José Manuel López, quien sentenció el triunfo para Palmeiras. No obstante, el protagonismo del delantero no se limitó a su gol; el foco de atención se desplazó rápidamente hacia su celebración, calificada como provocadora en la arena del “Timão”. Durante el festejo, el “flaco” pateó el banderín de córner del equipo local, un gesto que encendió la temperatura en el estadio.
La respuesta de los futbolistas de Corinthians fue inmediata. Molestos por lo que consideraron una falta de respeto, increparon directamente al atacante. En medio del tumulto, el ambiente se tornó aún más hostil cuando el “Flaco” López tuvo que esquivar diversos proyectiles lanzados desde las gradas, agravando el clima de confrontación que ya imperaba en el terreno de juego.
En medio del caos, la figura de Gustavo Gómez emergió como el gran protagonista defensivo. El capitán paraguayo intervino con determinación cuando los jugadores rivales estaban a punto de alcanzar al goleador, interponiéndose físicamente para separar a los involucrados. Esta acción se volvió viral en redes sociales, donde se resaltó la forma en que el defensor protegió a su compañero y confrontó la situación para disipar el conflicto, demostrando que su liderazgo trasciende lo netamente deportivo.
