Londres vivió este martes una noche que quedará grabada en los libros de oro del Arsenal. Los Gunners sellaron su pasaporte a la final de la UEFA Champions League tras vencer por 1-0 al Atlético de Madrid en un Emirates Stadium que fue una auténtica caldera. El solitario gol de Bukayo Saka en la primera parte fue suficiente para decantar la balanza tras el 1-1 de la ida, dejando al equipo de Mikel Arteta a un solo paso de levantar la “Orejona” por primera vez en su historia.
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Dos décadas después de aquella final perdida ante el Barcelona en 2006, el Arsenal volverá a pelear por el trono europeo. Su rival en Budapest saldrá del duelo entre el Paris Saint-Germain y el Bayern Múnich.
Arteta: “Muchas de las cosas que hacemos cobran sentido hoy”
Al finalizar el encuentro, un emocionado Mikel Arteta atendió a los micrófonos de Amazon Prime. El técnico español no pudo ocultar su satisfacción al ver la conexión mágica entre el equipo y la grada, destacando que este logro trasciende lo puramente deportivo.
“Es una noche increíble. Vivir este tipo de momentos con nuestra gente, nuestros jugadores, todos en el club, es simplemente una sensación increíble”, confesó el entrenador donostiarra.

Para Arteta, la recompensa más grande fue la felicidad reflejada en los rostros de los miles de aficionados que abarrotaron el estadio desde horas antes del pitido inicial:
“Muchas de las cosas que hacemos y por las que pasamos cobran sentido cuando ves tantas caras felices y a tanta gente orgullosa de lo que estamos haciendo. Fue increíble desde el principio: la manera en que nuestros aficionados nos esperaron en el estadio, la energía, la pasión que pusieron, fue simplemente maravilloso de presenciar”, agregó el español.
El orgullo de una ciudad y un estándar de pasión
El técnico subrayó cómo el ambiente eléctrico del Emirates Stadium se convirtió en el combustible necesario para que sus jugadores anularan el sistema defensivo del Cholo Simeone. Según Arteta, el público marcó el camino y el equipo simplemente se dejó llevar por esa inercia ganadora.
“Creo que ellos marcaron el estándar y nosotros intentamos alcanzarlo de inmediato. Es tan bueno, después de tantos años, devolverles esa alegría y ver ese orgullo en sus ojos. Es hermoso de ver”, concluyó Arteta.
Con la moral por las nubes y un fútbol que ha enamorado a Europa, el Arsenal viaja a Budapest con la intención de cerrar un círculo que lleva abierto 20 años. El orgullo ha vuelto al norte de Londres y, como dice su técnico, es hermoso de ver.
