Las lesiones, una factura invisible en el negocio del fútbol

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Údine (Italia), 29 may (EFE).- Las lesiones de los futbolistas afectan no sólo en lo deportivo, también en lo económico. El club debe seguir abonando su salario sin que aporte rendimiento en el campo. Su valor de mercado se reduce y se complica una posible venta. Y, además, hay que activar toda una maquinaria para su recuperación y readaptación.

Expertos del ámbito en el rendimiento y la ciencia aplicada al fútbol se reunieron en una cumbre pionera en Italia para intercambiar conocimientos sobre preparación física. El escenario fue el Blue Energy Stadium, casa del Udinese, uno de los estadios de referencia en Europa por su apuesta por la energía limpia y concebido como un centro neurálgico para la pequeña ciudad norteña.

Entre los temas abordados durante el congreso destacaron el uso de la analítica avanzada y la tecnología aplicada a la monitorización del entrenamiento, el control de las cargas y el seguimiento individualizado de los jugadores. Pero también se trataron aspectos relacionados con las lesiones y sus procesos de recuperación.

El director de la cumbre, Jordi García, jefe de rendimiento de dicho club y uno de los nombres españoles de referencia en este ámbito, que pasó por equipos como Barcelona, Real Madrid o Atlético, declara a EFE que al fin y al cabo, cuando un jugador está lesionado, económicamente no hay duda de que pierdes dinero y lo que aporte en el campo ese jugador.

Su labor en el Udinese, un club humilde de una ciudad de unos 100.000 habitantes en el noreste de Italia, permitió que el equipo terminara la temporada como el de la Serie A con menos días acumulados por lesiones de sus jugadores. "Al final nuestro trabajo es intentar tener un 'performance' del jugador muy alto y a la vez reducir al máximo el número de lesionados", explica.

En el fútbol moderno cada vez hay más partidos y exigencia de calendario. No sólo de competiciones continentales, también de selecciones. Y esto merma las recuperaciones de los jugadores y se debe operar toda una maquinaria detrás para ello que engloba a distintos departamentos. Nutrición, descanso, terapias, tratamientos complementarios, psicólogos...

El jefe de rendimiento y el responsable de la preparación física del Bayer Leverkusen, Miguel Ángel Campos y José Jiménez Iglesias, respectivamente, exponen que es "el pan de cada día en su trabajo". "El equipo que mejor consigue coordinar todo ese entramado, que es muy complejo, al menos tiene más opciones de hacer las cosas con sentido común, de una mejor forma y por tanto estar más cerca de intentar evitar la lesión", detalla Campos.

Aunque las lesiones son, en muchos casos, inevitables, la alta densidad competitiva y la intensidad de las acciones en el campo están incrementando su impacto. "La modalidad del fútbol de hoy es mucho más agresiva que la que teníamos antes", dice Jiménez, al agregar que "dentro de eso hay que intentar controlar el mayor número de variables que envuelven a cada jugador individualmente".

"Aun así te puede llegar, y de hecho te va a llegar porque en el fútbol hay lesiones, pero nuestro objetivo como preparador es comprar menos papeletas para que te toque", subraya. Cuando eso ocurre y el boleto resulta 'ganador', no sólo pierdes el dinero invertido, que ya no puedes recuperar ni utilizar, sino que también pierdes rendimiento y resultados en el campo.

La cantidad de millones de euros que se pierden depende, claro, del nivel de élite del club, si bien el impacto se extiende más allá. Dentro de todo este engranaje que se activa y de los departamentos que entran en convergencia, hay un sistema complejo de decisiones entre preparadores físicos, entrenadores, directivos, que cada uno con objetivos diferentes.

Así lo explica Ismael Camenforte, responsable de preparación física y acondicionamiento con experiencia previa en el Real Madrid, el Bayer Leverkusen y el Barcelona. "Nosotros estamos un poco en mitad de intentar proteger al jugador para que no haya una recaída, asegurarnos de que eso no ocurra, aunque es algo muy complejo, y entendiendo las necesidades del entrenador y del rendimiento inmediato".

"En esa dicotomía vivimos, intentamos lidiar con lo que es mejor para el jugador para protegerlo, asumiendo riesgos y aceptando esos riesgos que tenemos que aceptar porque el calendario es el que es, los objetivos son los que son y todo el mundo empuja hacia esa dirección. Vivimos entre esas dos aguas", recalca.

Es un círculo vicioso. Cuantos más partidos se juegan, más aumentan las lesiones, mayores son las pérdidas económicas y peor es el rendimiento deportivo. Y el ciclo vuelve a empezar una y otra vez.