El partido comenzó con un ritmo frenético. Boca intentó imponer condiciones desde el arranque, pero se encontró con un “Ciclón” ordenado y combativo. En los arcos, el protagonismo paraguayo fue clave: Adam Bareiro lideró el ataque xeneize hasta el minuto 92, momento en que fue sustituido por Iker Zufiaurre. Mientras que Orlando Gill custodió la portería azulgrana durante todo el encuentro.
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Las emociones fuertes llegaron antes del descanso. Primero, el “Zorrito” Bareiro estuvo a centímetros de someter al guardameta compatriota, con un remate que reventó el larguero; poco después, la madera volvió a ser protagonista en el área de enfrente tras un cabezazo de Gastón Hernández que pudo adelantar a la visita.
En el complemento, el marcador finalmente se rompió. A los 55 minutos, una proyección de Milton Delgado terminó en una asistencia hacia atrás para Santiago “Ruso” Ascacibar, quien con un zurdazo raso y ajustado al palo derecho de Orlando Gill desató el grito contenido en La Boca.
Sin embargo, la alegría local fue efímera. El entrenador de San Lorenzo, Damián Ayude, movió piezas y el impacto fue inmediato: Gregorio Rodríguez, apenas dos minutos después de ingresar al campo de juego, aprovechó un centro quirúrgico del uruguayo Mathías de Ritis para empujar el balón y sellar el 1-1 definitivo.
Un presente que no convence
Pese a los intentos finales de Aranda para el local, el marcador no se movió. Aunque Boca Juniors se mantiene en puestos de clasificación a los playoffs, la irregularidad futbolística y la falta de puntería preocupan a su hinchada.
“Duele porque fuimos superiores la mayor parte del partido. No alcanza con merecer, estamos por el buen camino pero el segundo gol no llegó y ellos lo encontraron de casualidad”, declaró un autocrítico Leandro Paredes, capitán del Xeneize, al finalizar el encuentro.
Fuente: AFP
