La incertidumbre no es casual. Desde finales de febrero, la escalada bélica en Oriente Medio tras los ataques cruzados entre Estados Unidos, Israel e Irán tensaron la cuerda al máximo, poniendo en jaque el protocolo deportivo internacional.
La FIFA, entre la espada y la pared
El conflicto escala hasta los despachos más altos de Zúrich. El presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj, fue tajante respecto a la falta de garantías. “Mañana o pasado mañana tendremos una reunión decisiva con la FIFA. Debe proporcionarnos garantías, porque el problema de los visados sigue sin resolverse”, indicó Taj, citado por la agencia Irna.
A pesar de que Gianni Infantino ratificó que Irán debe cumplir con su calendario en las sedes asignadas de Estados Unidos —tal como dictó el sorteo—, la realidad operativa es mucho más compleja. Sin relaciones diplomáticas desde 1980, los jugadores iraníes se ven obligados a realizar escalas técnicas en Ankara, Turquía, solo para el trámite de huellas dactilares. “No hemos recibido ningún informe de la otra parte sobre quiénes obtuvieron visados. Aún no se expedieron visados”, añadió Taj.

Una cuestión de credibilidad internacional
La logística mundialista establece que Irán tendrá su base de operaciones en Tucson, Arizona, para enfrentar a Nueva Zelanda, Bélgica y Egipto en el Grupo G. Sin embargo, desde el gobierno iraní ven esto como una prueba de fuego para la neutralidad del deporte.
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El viceministro de Relaciones Exteriores, Kazem Gharibabadi, llevó el reclamo a las redes sociales: “Si (la FIFA) no puede garantizar que todas las selecciones clasificadas, incluida Irán, puedan entrar en el territorio del país anfitrión sin discriminación ni restricciones, se verá comprometida la propia credibilidad de la Copa del Mundo”.
Por su parte, Mehdi Taj desmarcó a la federación de cualquier negociación directa con Washington, trasladando toda la responsabilidad al ente rector del fútbol mundial: “Nosotros no tenemos nada que ver con Estados Unidos. Nos hemos clasificado para la Copa del Mundo y es a la FIFA a quien le corresponde organizarla”.

