España se topó con una muralla inesperada en su estreno mundialista. El nombre propio del histórico empate 0-0 entre la Roja y Cabo Verde fue Josimar Dias ‘Vozinha’. A sus 40 años, el portero firmó una actuación de leyenda con siete paradas antológicas que desesperaron a Ferran Torres, Oyarzabal y Laporte, proclamándose el MVP indiscutible del encuentro.
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“Trabajamos mucho para conseguir esto. Sabíamos que jugábamos con una de las mejores selecciones del mundo, pero también conocemos nuestra calidad. Estamos muy contentos”, aseguró tras el partido en Dazn.
Vozinha, que suma 89 partidos internacionales, defendió el arco en el primer partido de la historia de su país en una Copa del Mundo. Tres de sus intervenciones rozaron el milagro: dos manos arriba a Ferran y Oyarzabal, y una estirada abajo al palo largo para desviar con la yema de los dedos un remate de Laporte.

El héroe que no pudo llamarse Valdano
Detrás del héroe de la jornada hay una historia curiosa sobre sus orígenes. Nacido el 3 de junio de 1986 en Mindelo, su nombre pudo haber sido muy distinto si las leyes de su país no hubieran intervenido: “Mi padre quería llamarme Valdano, por Jorge Valdano. Pero las autoridades no lo permitieron”, contó el guardameta a ESPN antes del torneo.

Tras una carrera singular que lo llevó por las ligas de Angola, Moldavia, Portugal, Chipre y Eslovaquia, el destino le tenía guardada su noche de gloria en la máxima vitrina del fútbol mundial a las cuatro décadas de vida.
En el paro, low-cost y fenómeno viral
Lo más sorprendente del ‘caso Vozinha’ es su situación profesional. El portero firmó la mejor actuación de su vida sin tener equipo, tras finalizar su contrato con el Chaves de la segunda división portuguesa.

Según el portal especializado Transfermarkt, su valor de mercado es de apenas 50.000 euros, situándose en el escalón más bajo de los futbolistas del torneo. Sin embargo, su cotización digital se ha disparado: pasó de tener poco más de 200.000 seguidores en Instagram a rozar los 2 millones en cuestión de minutos tras silenciar a los delanteros españoles. Un auténtico fenómeno que ha puesto a Cabo Verde en el mapa del fútbol mundial.

