La ilusión tricolor cruzó el Atlántico. La Albirrojita ya se encuentra en camino rumbo a Bakú, la capital de Azerbaiyán, donde desde el próximo 24 y hasta el 30 de octubre de 2026 participará en la histórica edición inaugural de la Copa Mundial y Festival Sub-15 de la FIFA.
Lea más: Julio Enciso: “Yo quiero que Paraguay siempre esté arriba, que se lo respete como tal”
Antes de abordar el avión, Elvio Paolorroso, coordinador de las selecciones menores, analizó los desafíos y las expectativas de este gran salto internacional para las promesas del fútbol paraguayo. “Una experiencia nueva, una organización de FIFA. Tiene cosas positivas, aunque habría que ver en el desarrollo si realmente es como FIFA lo pensó, este nuevo formato es de 8 jugadores versus 8, cuando los chicos estaban acostumbrados a jugar 11 contra 11. Sin embargo, debe tener algunos detalles importantes a tener en cuenta”, señaló Paolorroso.
El coordinador destacó las ventajas tácticas que traerá esta novedosa disposición en el terreno de juego: “Por ejemplo, al ser el campo más reducido, van a tener más contacto con el balón y van a ejercitar un poquito más la técnica individual. Y, obviamente, está la convivencia y lo que representa jugar con equipos y selecciones de distintos continentes, algo que le hace muy bien a la formación de los chicos”.

Asimismo, valoró el respaldo dirigencial que sostiene este proceso de roce internacional: “Desde que asumí siempre vengo diciendo —y en esto le agradezco mucho al presidente Robert Harrison— que me permite tener competencias seguidas en todas partes del mundo. Hace 3 años que nosotros visitamos más de 14 países y nos ha visitado otro tanto”.
Por último, el coordinador hizo hincapié en la importancia de sumar experiencia fuera de las fronteras para acelerar el crecimiento de las jóvenes promesas: “Quiere decir que los chicos, a través de la competencia, se están formando. La competencia que tienen en sus clubes es interna; el jugador se hace o se complementa mejor con la competencia internacional. Eso es lo que buscamos: mayor cantidad de partidos para una mejor formación”, enfatizó.

Un formato revolucionario para el debut mundialista
La menor de las Selecciones Nacionales integra el Grupo V de la competencia, donde medirá fuerzas ante sus pares de Bolivia, Gibraltar, Libia, Seychelles y Tahití. Este torneo marca un antes y un después en las competiciones juveniles al implementar un formato inédito avalado por la FIFA, diseñado para potenciar el desarrollo de los 191 países afiliados que forman parte del proyecto.
La dinámica de juego se disputará bajo la modalidad de 8 contra 8, con dos tiempos de 20 minutos cada uno. Las canchas adaptadas contarán con dimensiones reducidas de 68 x 47 metros y arcos reglamentarios, optimizando el contacto con el balón y la técnica individual de los 14 jugadores que componen cada delegación (nacidos en 2011 y 2012).
En cuanto al sistema de disputa, se jugará una primera fase de grupos que ubicará a los equipos en seis niveles de rendimiento (del A al F) para la segunda etapa. Todos los participantes disputarán encuentros a lo largo de las 6 jornadas del torneo, buscando consagrar a un ganador en cada nivel, siendo el ganador del Nivel A el campeón del mundo.

Sede de nivel mundial
Los encuentros se llevarán a cabo en el Complejo de Competiciones Hovsan en Bakú, una gigantesca infraestructura que albergará hasta 20 partidos de manera simultánea gracias a sus 10 campos de juego divididos en secciones A y B, permitiendo disputar cerca de 1.000 encuentros en todo el torneo. En tanto, el partido inaugural y los duelos decisivos —incluida la gran final— tendrán como escenario estelar al imponente Estadio Crystal Hall.
