Sin embargo, ese alivio quedó opacado por un problema extradeportivo: el plantel decidió no entrenar como medida de fuerza frente a atrasos en los pagos.
De acuerdo con la información de una fuente interna, no hubo práctica en la tarde debido a la falta de pago. Los futbolistas, “en común acuerdo”, resolvieron hacer huelga por salarios adeudados que abarcarían entre dos y cuatro meses, además de premios pendientes en algunos casos. La situación también afecta a funcionarios del club, que igualmente registran pagos atrasados.
El conflicto no solo interrumpe la rutina semanal, sino que deja en el aire la planificación inmediata: el entrenamiento de mañana quedó “indefinido”, bajo la premisa de que dependerá del entendimiento al que lleguen las partes. En términos prácticos, el club se enfrenta a un escenario en el que su preparación deportiva queda supeditada a una negociación económica aún sin resolución pública.
El equipo dirigido por Hernán Rodrigo López debe enfrentar el sábado a Guaraní, que actuará como local en el estadio Erico Galeano, en la ciudad de Capiatá. El encuentro está programado para las 18:15 y corresponde a la decimoséptima ronda del torneo Apertura 2026.
