El último partido que disputó el Sportivo Luqueño en el Feliciano Cáceres fue el 2 de setiembre de 2024, en la derrota por 3-2 contra el 2 de Mayo de Pedro Juan Caballero.
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A partir de allí, los auriazules empezaron a deambular, perdiendo la fuerza de su masa, la que le permitía ganar partidos, inclusive contra los grandes en su reducto de la Ciudad de la música, que lleva dicha denominación en homenaje a un deportista argentino que formó parte de la fundación de la institución en 1921 y que fue el primer capitán general (técnico y futbolista al mismo tiempo) y quien luego sería presidente del club.
Lo que más llama la atención en cuanto las obras es que la estructura del escenario es prácticamente la misma, no es un trabajo que se realiza de cero, salvo la colocación de los bloques prefabricados en Preferencias que suplantan a las losetas y la ampliación de las Plateas hasta casi al nivel del campo.
En los demás sectores no existen variantes, solo el refuerzo de los bloques armados para la Copa América 1999.
En un corto material emitido desde el coliseo auriazul por el comunicador local Jean Paul Pierre Ortiz, de la organización Ciudad Deportiva, se puede apreciar el escenario casi en estado de abandono, sin empastado.
Más que nunca, Luqueño necesita arroparse de su gente en el segundo semestre para evitar el descenso, ya que necesita realizar una gran campaña en el campeonato Clausura debido a su bajo promedio.
A mediados de agosto de 2024 fue presentado a la afición luqueña el proyecto de ampliación y modernización del Feliciano Cáceres, que contemplaba un recinto para 30.000 espectadores, con Plateas VIP para 1.700 personas, con una fachada cubierta de filigrana. Todo lindo en cuanto a la maqueta, pero la realidad demuestra otra cosa. Una enorme edificación en pleno centro de la pujante comunidad que parece abandonado.
A casi dos años del anuncio casi pomposo, el establecimiento del club popular presenta un aspecto prácticamente poco desolador, debido a la poca evolución.
