Recoleta tuvo un excelente planteamiento en la primera etapa e incluso encontró la ventaja temprano, pero la expulsión tonta, irresponsable e infantil de Wilfrido Báez desvirtuó todo lo positivo y bien planificado del esquema del técnico Jorge González, que vivió un sueño en la primera parte y una pesadilla en la segunda.
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La primera parte fue casi perfecta para Recoleta, que demostró carácter con Paul Charpentier y Aldo González, bien arropados por Ronal Domínguez, Pedro Ríos y Wilfrido Báez antes de su expulsión.
A los 5’, Recoleta golpeó con una gran jugada de Pedro Ríos por izquierda. El mediocampista cedió para Charpentier, quien realizó una gran maniobra ante los defensores de Boca y volvió a habilitar a Ríos. El volante no dudó y sacó un potente remate desde fuera del área para vencer al arquero Álvaro Montero.
El Canario se puso 1-0 arriba y Boca comenzó a adueñarse del balón, como era previsible jugando de local en Buenos Aires.
El Xeneize generó varios remates y aproximaciones, pero no encontraba el camino al empate ante las buenas intervenciones de la defensa recoletana y del arquero Nelson Ferreira.
Boca llegaba, pero no lograba hacer daño.
Cuando parecía que Recoleta se iría al descanso con la ventaja, llegó el golpe que cambiaría completamente la historia. Un codazo sin pelota de Wilfrido Báez sobre Leonel Flores fue advertido por el VAR y el árbitro chileno Piero Maza no dudó en mostrarle la tarjeta roja.
La expulsión, el punto de inflexión
El segundo tiempo fue un festival de Boca y una pesadilla para Recoleta. Con un hombre más, el conjunto argentino dio vuelta rápidamente el partido: a los 49’, Santiago Ascacíbar marcó el empate y apenas dos minutos después, Milton Delgado puso el 2-1.
A los 61’, Leonel Flores apareció para marcar el tercero y sentenciar el partido. Recoleta quedó completamente condicionado y, para colmo, sufrió otra expulsión a los 68’, cuando Dairon Mosquera vio la segunda amarilla.
Boca tuvo oportunidades para ampliar aún más la diferencia, pero su falta de precisión evitó una goleada mayor. Recoleta, que había construido una actuación notable en la primera mitad, terminó pagando muy caro una expulsión innecesaria e infantil que cambió por completo el partido.
El Canario deberá ahora buscar una remontada en Asunción la próxima semana para intentar mantener vivo el sueño continental.

