In Memoriam: El cielo gana dos estrellas paraguayas

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Édgar "Polo" Cordero (centro), nos dejó una gloria del baloncesto de la época de oro.
Édgar "Polo" Cordero (centro), nos dejó una gloria del baloncesto de la época de oro.Gentileza

La semana pasada fue una que marcó la pérdida de dos figuras rutilantes del deporte paraguayo: Édgar “Polo” Cordero y Fátima Sosa. El baloncesto y el balonmano están de luto.

“Polo” cuya vida se apagó a los 84 años, fue una de las mayores estrellas del baloncesto cuando las más grandes generaciones de ese deporte picaban la naranjada en la baldosa de los estadios repletos de aficionados.

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Cordero, al que muchos colegas lo definen como uno de los basquetbolistas más completos de todos los tiempos, se codeo con la élite de la época. El Gran Polo también se sumó al adiestramiento, siendo entrenador de varios clubes, a los que llevó al título.

La otra vida, la de Fatimita, aquejada por lupus, fue una estrella consagrada a pesar de su corta edad. Con apenas 24 años, fue parte de las legiones de valientes guerreras del hándbol, que dejan en alto la enseña tricolor en cuanto escenario pisan.

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Fátima Sosa, una rutilante estrella, ejemplo de lucha y recuperación, enluta al hándbol paraguayo.
Fátima Sosa, una rutilante estrella, ejemplo de lucha y recuperación, enluta al hándbol paraguayo.

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Integrante de selecciones paraguayas desde la Sub 12, la iteña Fatimita vio varios cetros en su trayectoria. Mundialista Sub18 en 2014, a pesar que su enfermedad se activó en 2020 no abandonó sus sueños y volvió a ser seleccionada adulta para el Sur-Centro en 2022.

Paz en la tumba de estas estrellas y resignación a familiares y amigos.