150 agentes y 400 acompañantes
Encargada desde 2018 del programa antidopaje de los Juegos, la Agencia Internacional de Controles (ITA por el inglés International Testing Agency) prevé alrededor de 2.200 controles durante la gran cita invernal, “es decir, la recogida de unas 3.000 muestras de orina, sangre y gotas de sangre seca”.
Lea más: Milano-Cortina 2026: todo lo que tenés que saber sobre los Juegos Olímpicos de Invierno
Unos 150 agentes internacionales se ocuparán de las muestras, asistidos por 400 acompañantes para seguir a los deportistas, en 23 estaciones de control entre las sedes de competición y las vilas de los atletas.
Todo ello disperso en siete zonas y 22.000 km², antes del traslado al laboratorio antidopaje de Roma. “Distribuir a los agentes que vienen de todo el mundo, prever el refuerzo masivo en el laboratorio, asegurar el transporte de las muestras... todo está en el detalle logístico”, explica el secretario general de la agencia antidopaje francesa (AFLD) Jérémy Roubin.
Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy
“Hay que garantizar, por ejemplo, que cada voluntario encargado de acompañar a un deportista notificado (para ser controlado) tenga acceso a todos los espacios para no perderlo de vista hasta el momento de la toma y evitar que ingiera algo, o que orine primero para no entregar las primeras micciones, intentando diluir la sustancia”, detalla.
El trauma de Sochi
Desde la introducción de los controles en los Juegos de México 1968 se han registrado más de 400 casos positivos, aunque el más sonado sigue siendo el del velocista canadiense Ben Johnson, obligado a devolver su medalla de oro de los 100 m en Seúl en 1988 por doparse con esteroides.
No obstante, nada ha ridiculizado tanto el sistema antidopaje como el engaño ruso en Sochi 2014, llevado a cabo con la ayuda de los servicios secretos al sustituir de noche ciertas muestras en el propio laboratorio encargado de analizarlas, a través de un pequeño agujero abierto en un tabique.
“Nunca diremos que eso ya no es posible, porque es una cuestión de medios”, admite el director de Ciencia y Medicina de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), Olivier Rabin.
Un dopaje organizado directamente por el Estado anfitrión de los Juegos sigue siendo difícil de desmantelar, pero desde 2014 el “seguimiento de las muestras” se ha reforzado con cámaras, al igual que el control de los movimientos del personal y las entradas y salidas de las cámaras frigoríficas de almacenamiento, detalla Rabin.
Además, la AMA pone a prueba el laboratorio insertando deliberadamente casos positivos entre las muestras. “Si no los detectan, hay un problema”, dice el experto.
Tres meses antes
Los controles efectuados durante los Juegos rara vez permiten detectar posibles sustancias prohibidas tomadas por los atletas en el punto álgido de su preparación, porque su organismo ha tenido tiempo de eliminarlas.
Por ello, tres meses antes del evento, la ITA pone en marcha su programa “pre-Juegos” que le permite emitir varios miles de “recomendaciones de control” a las agencias nacionales antidopaje para controlar a los atletas susceptibles de clasificarse.
La idea no es realizar controles aleatorios, sino explotar las bases de datos para focalizarse en las disciplinas y deportistas considerados de mayor riesgo.
Así, antes de París 2024 la ITA hizo controlar al 100% de los halterófilos clasificados y vigiló de forma especial la natación china, tras revelarse 23 casos positivos en 2021 nunca sancionados, al concluir las autoridades chinas que se debían a una contaminación alimentaria.
Los nadadores chinos inscritos en París fueron controlados una media de 21 veces cada uno en seis meses, frente a sólo cuatro en el caso de australianos, británicos o franceses.
Diez años después
Para poder beneficiarse de los avances tecnológicos, las muestras tomadas durante los Juegos son conservadas durante diez años por la ITA, que las reanaliza parcialmente.
Así, el nuevo análisis de 2.273 muestras de Londres 2012 permitió descubrir 73 nuevos casos positivos, principalmente gracias a un nuevo método de detección de esteroides anabolizantes.
Este programa, finalizado a finales de 2022, llevó al Comité Olímpico Internacional a reasignar 46 medallas, de las cuales 22 en halterofilia, 18 en atletismo, 4 en lucha y 2 en piragüismo.
