El exintegrante de la selección paraguaya confesó que el paso de jugador a entrenador no fue sencillo, especialmente por el cambio de perspectiva dentro del juego.
“Hoy es más difícil dirigir que jugar”, afirmó Araújo, quien actualmente también continúa activo dentro de las canchas con Deportivo Campoalto.
El basquetbolista explicó que su retiro tuvo varias etapas, principalmente condicionadas por las lesiones y el desgaste físico acumulado tras años de competencia. “Los dolores ya no me dejaban. Tenía un engrosamiento del tendón de Aquiles y una lesión de rodilla que me limitaban muchísimo”, relató.
Incluso sorprendió al contar que recurrió a un tratamiento alternativo con picaduras de abejas para aliviar sus molestias físicas. “Volví a sentirme bien y pude volver a fortalecerme físicamente. Antes no podía hacer movimientos básicos y después de eso volví al gimnasio y recuperé movilidad”, comentó.
Araújo también recordó su etapa dentro del cuerpo técnico de Félix Pérez Cardozo, donde entendió la complejidad del rol de entrenador. “Cuando sos jugador dependés de vos. Como técnico dependés de todo un grupo y muchas veces los resultados te exponen”, explicó.
Pese a ello, continuó compitiendo y encontró una motivación extra cuando dudaron de su capacidad física por la edad. “Me preguntaron si podía aguantar al menos diez minutos por partido. Terminé siendo goleador de Deportivo Campoalto con 264 puntos”, señaló.
El valor de la experiencia
Araújo reconoció que el paso de los años le permitió entender mejor el juego y optimizar esfuerzos dentro de la cancha. “Hoy la experiencia me hace ahorrar movimientos y entender mucho más el básquet. Antes el ego estaba primero, ahora el calentamiento es más importante que el partido”, expresó.
Además, destacó la importancia del entorno familiar en la carrera de un deportista de alto rendimiento. “Hoy ya no es Guillermo Araújo solamente. Es todo un equipo detrás mío: mi esposa, mis hijos y mi familia que me ayudan a mantenerme bien”, indicó.
En ese sentido, hizo especial énfasis en la alimentación y el cuidado físico, aspectos que considera claves para prolongar la carrera de un atleta. “Una de las mayores limitaciones del deportista paraguayo es la cultura alimenticia. Comemos muy rico, pero no necesariamente bien para competir”, sostuvo.
El básquet paraguayo y las carencias estructurales
Durante la entrevista, Araújo también realizó una profunda reflexión sobre las limitaciones del básquet nacional, principalmente en infraestructura y formación. “Nosotros no tenemos ni siquiera canchas disponibles para preparar bien los partidos. En otros países los jugadores llegan horas antes a lanzar, acá muchas veces esperamos que termine otra categoría para recién entrar”, lamentó.
El jugador aseguró que Paraguay aún tiene una enorme brecha respecto a otras ligas internacionales. “Jugué en Puerto Rico y en otras ligas profesionales. Ahí entendí todo lo que nos falta mejorar”, manifestó.
También resaltó la necesidad de generar dirigentes y referentes influyentes que impulsen el crecimiento del deporte. “No necesitamos política en el deporte, necesitamos gente influyente que ayude a desarrollar a los atletas”, afirmó.
Los talentos que se pierden
Araújo lamentó que muchos jóvenes con condiciones terminan perdiéndose por falta de orientación o apoyo. “Hay muchísimo talento que se pierde. Muchas veces el chico no tiene ni siquiera una alimentación adecuada para entrenar”, explicó.
El entrenador contó incluso experiencias personales trabajando con jugadores jóvenes que atravesaban dificultades fuera de la cancha. “Hay chicos que entrenan sin haber desayunado bien o con problemas personales muy fuertes. Ahí el entrenador también tiene que acompañar”, señaló.
Finalmente, destacó el rol actual del entrenador moderno, mucho más integral que en décadas anteriores. “El técnico ya no solamente tiene que saber de táctica. Tiene que entender de nutrición, psicología, manejo grupal y formación humana”, concluyó.
