Explosiva, polémica y completamente opuesta a la tendencia actual. Así fue la postura de Kirsty Coventry, quien dejó en claro que no está de acuerdo con entregar premios económicos directos a los atletas por ganar medallas olímpicas.
Lea más: Resumen: Zverev y Djokovic mantienen el pulso en París
“No creo en pagar a los atletas”, disparó la máxima autoridad del Comité Olímpico Internacional, generando un verdadero terremoto en el mundo del deporte internacional.
La exnadadora zimbabuense defendió el modelo histórico del olimpismo, basado en la llamada Solidaridad Olímpica: un sistema que destina recursos a becas, preparación, infraestructura y apoyo integral durante toda la carrera deportiva de los atletas, en lugar de recompensar únicamente el resultado final.
Según Coventry, pagar premios por medallas puede resultar injusto, ya que existen factores fuera del control del deportista, como lesiones o situaciones inesperadas, que pueden dejar sin recompensa años de esfuerzo y sacrificio.
Sin embargo, la postura del COI choca de frente con la nueva corriente impulsada por organizaciones como World Athletics, que ya comenzó a otorgar premios económicos a los campeones olímpicos, rompiendo con una tradición histórica del movimiento olímpico.
La tensión aumenta a medida que se acercan los próximos Juegos Olímpicos y el debate ya divide al deporte mundial: ¿deben los atletas recibir una parte directa del enorme negocio olímpico o mantener el modelo tradicional de financiamiento colectivo?
Mientras tanto, el COI continúa fortaleciendo su estructura económica con nuevos acuerdos corporativos. Uno de los más recientes fue el histórico vínculo comercial con JPMorgan Chase, alianza que busca seguir financiando el movimiento olímpico global.
Las declaraciones de Coventry no pasaron desapercibidas y reabrieron una discusión incómoda: en un espectáculo que mueve miles de millones de dólares, ¿los verdaderos protagonistas reciben realmente lo que merecen?
