La selección paraguaya masculina de futsal FIFA Sub 17 continúa con su puesta a punto para los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026, con entrenamientos matutinos en el Complejo Deportivo Zubizarreta, ubicado en el predio del Comité Olímpico Paraguayo (COP).
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El plantel trabaja en el fortalecimiento de los aspectos técnicos y tácticos con la mira puesta en la competencia internacional, que exigirá respuestas inmediatas ante rivales de distintas características. La preparación entra en una etapa clave, aunque el verdadero parámetro del trabajo realizado será el rendimiento que pueda mostrar el equipo cuando comience el torneo.
Paraguay tendrá un desafío exigente en la fase de grupos, pues integrará la serie B junto a Portugal, Marruecos e Islas Salomón. La clasificación dependerá de la capacidad del conjunto nacional para sostener su propuesta de juego, administrar los momentos de cada encuentro y aprovechar las oportunidades frente a adversarios de diferentes escuelas futbolísticas.
Una delegación con la bandera tricolor
La nómina paraguaya está integrada por Leonardo Acuña, Agustín Barreto, Facundo Borderone, Julio Cáceres, Octavio Cáceres, Rafael Krutzmann, Mauro Mora, José Luis Morínigo, Juan Rambo y Oliver Sandoval.
Entre ellos sobresale Acuña, quien fue designado como uno de los abanderados del Team Paraguay para la ceremonia inaugural, prevista para el sábado 31 de octubre. La distinción representa un reconocimiento especial para el joven futbolista, que tendrá la responsabilidad de portar los colores nacionales en el inicio de una cita histórica.
Dakar, escenario de una nueva generación
Los Juegos Olímpicos de la Juventud Dakar 2026 marcarán la segunda edición del torneo olímpico juvenil de futsal, después de la experiencia de Buenos Aires 2018, donde Brasil conquistó el título masculino.
La competencia tendrá además un carácter inédito, al celebrarse por primera vez en el continente africano. En ese contexto, Paraguay buscará capitalizar su preparación y convertir el trabajo previo en resultados dentro de la cancha.
La expectativa está puesta en que el equipo pueda competir a la altura del desafío. Más allá de la ilusión que acompaña a la delegación, la exigencia será demostrar orden, intensidad y eficacia ante rivales que también aspiran a destacarse en el escenario olímpico juvenil.