Wimbledon, programado del 28 de junio al 11 de julio, planea una edición con aforo reducido. El certamen fue el único Grand Slam que no se disputó en 2020 debido a la pandemia del coronavirus: fue la primera cancelación desde la Segunda Guerra Mundial. “Nuestra aspiración es hospedar el mejor torneo posible, con la seguridad de los aficionados, los trabajadores y los jugadores como la mayor prioridad”, expresó la organización en un comunicado.
“Nuestros planes están centrados en celebrar un torneo con capacidad reducida de aficionados, pero no podemos descartar aún ningún otro escenario”, añadió Wimbledon, que a cinco meses de la fecha de inicio trabaja con las autoridades competentes y con el Gobierno británico para conocer cómo actuar para el desarrollo de la edición 2021.
El Abierto de Australia, que arranca el próximo lunes, tendrá medidas muy estrictas que obligaron a los participantes a realizar cuarentenas de catorce días, así como test con mucha frecuencia. El último contratiempo fue el contagio de un trabajador de uno de los hoteles donde están hospedados los tenistas, que obligó al aislamiento de 600 personas, entre jugadores y empleados. En el Reino Unido, donde hay más de 1.000 muertos diarios, la vacunación avanza a gran ritmo.