El ex titular del Instituto de Previsión Social (IPS) Pedro Ferreira fue categórico al sostener que, mientras no se combatan la injerencia política y la deshonestidad, cualquier iniciativa de este tipo puede convertirse en un peligro para el dinero de los aportantes. Esto mencionó en relación a una propuesta sugerida por un miembro del Consejo, Carlos Pereira, de abrir un banco para incrementar la rentabilidad de las inversiones del fondo.
Esta propuesta también surge en medio de cuestionamientos a la previsional por el rápido posicionamiento del “banco amigo” del gobierno (ueno bank) en la captación de los recursos previsionales, pese a su pocos años de trayectoria en el sistema.
Según la propuesta del consejero, el banco estaría conformado en un 70% por “gente del IPS” y administrado también por “representantes genuinos de los jubilados” y concursaría para captar recursos del IPS de igual manera a como hacen los demás bancos.
Actualmente, el portafolio del IPS ronda los US$ 2.900 millones, de los cuales el 46% de los recursos están depositados en Certificados de Dep
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ósitos de Ahorro (CDA), 23% en bonos financieros, 16% en créditos a funcionarios y jubilados.
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Combatir primero la corrupción
Sobre la citada propuesta, Pedro Ferreira afirmó que la injerencia política y la falta de honestidad conforman un cuadro de corrupción que debe ser “atacado primero”.
En ese marco, cuestionó a la administración del IPS y señaló que, “si no es capaz de gestionar colocaciones de fondos mediante procesos transparentes, no está preparada para abrir un banco sin poner en riesgo el dinero de los trabajadores paraguayos”.
Según explicó, entiende que la idea surge como respuesta a la necesidad de mejorar la rentabilidad de los fondos del IPS. Actualmente, afirmó, la actividad más rentable que realiza la institución con los recursos de los aportantes es el otorgamiento de préstamos a jubilados y a funcionarios del propio IPS.

Sin embargo, señaló que existe una limitación importante: el IPS no otorga créditos a otros funcionarios que no pertenecen a la previsional, lo que considera un déficit.
Mala experiencia del pasado
Ferreira recordó asimismo que intentos similares en el pasado terminaron en grandes fracasos, principalmente en la década de 1990, y atribuyó esos resultados a la corrupción y al uso político de los fondos.
Mencionó que entre 1995 y 2003 el IPS perdió aproximadamente US$ 400 millones debido a operaciones financieras en las que algunos bancos no pudieron devolver los recursos al instituto.
Mencionó también al Banco Nacional de Trabajadores que debido a la injerencia política, terminó perjudicando a miles de trabajadores. Subrayó que se trata de bancos manejados por trabajadores que han fracasado en el país, y reiteró que el problema central fue, una vez más, la injerencia política y la deshonestidad.
Dijo que estas experiencias deben servir de advertencia para no repetir errores ya cometidos.
