Aña Cuá: deben definir interconexión con ANDE

Las obras de Aña Cuá, en su reactivación ocurrida en noviembre del año pasado.
Las obras de Aña Cuá, en su reactivación ocurrida en noviembre del año pasado.gentileza

A tres meses del reinicio oficial de las obras en la central hidroeléctrica Aña Cuá, el futuro de la infraestructura que permitirá retirar esa energía para el consumo paraguayo sigue en un compás de espera técnica. El proyecto, que apunta a entrar en servicio en el año 2028, enfrenta el desafío de destrabar una controversia de larga data entre la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) y la Administración Nacional de Electricidad (ANDE): la construcción de una estación de maniobras o la apuesta por una tercera línea de transmisión de 500 kV (LP3).

El ingeniero Carlos Yorg, gerente de Aña Cuá, confirmó que el polémico contrato para la estación de maniobras —adjudicado inicialmente por un monto cercano a los US$ 24 millones— se encuentra actualmente suspendido. Según el funcionario, la paralización de las obras civiles y la necesidad de evitar conflictos técnicos con la ANDE llevaron a congelar el proceso antes de que se firmara el acta de inicio.

“El contrato está suspendido. No avanzamos nada”, explicó Yorg. Sin embargo, con el cronograma de obras nuevamente en marcha, la presión por definir el mecanismo de interconexión aumenta. “No vamos a hacer nada sin el acuerdo de la ANDE”, manifestó el gerente de Aña Cuá.

Desde la estatal eléctrica, el panorama es similar. El Ing. Félix Sosa, presidente de la ANDE, había manifestado que se busca un “consenso técnico” que garantice que la energía de Aña Cuá llegue al sistema paraguayo de la manera más eficiente posible.

Aunque las conversaciones se han reactivado, al día de hoy, el proceso sigue en etapa de definición.

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Las alternativas

La discusión técnica se centra en dos opciones principales para evacuar la energía de las nuevas turbinas: la estación de maniobras o la LP3. La primera implicaría una subestación intermedia y el seccionamiento de los circuitos actuales que conectan Yacyretá con Ayolas. Esta opción fue la que originalmente se licitó y luego se suspendió. La otra opción, que es la tercera Línea Paraguaya (LP3), consiste en una línea de 500 kV directa desde Aña Cuá hasta las barras de la Subestación Ayolas.

Para el Ing. Tito Ocariz, gerente técnico de la ANDE, la balanza parece inclinarse hacia la segunda propuesta. “Una de las opciones más interesantes y económicas sería una conexión directa a Ayolas”, señaló.

Además, destacó un factor de soberanía energética y equidad: Argentina ya cuenta con tres circuitos de salida, mientras que Paraguay solo tiene dos. Construir la LP3 permitiría igualar las condiciones de infraestructura entre ambas márgenes.

Costos y plazos

En términos económicos, mientras la estación de maniobras rondaba los US$ 24 millones, el costo de una línea de 500 kV se estima entre 350.000 y 400.000 dólares por kilómetro. La inversión total de esta infraestructura, independientemente de la opción elegida, deberá ser absorbida por el proyecto Aña Cuá (Yacyretá).

A pesar de la falta de una firma definitiva, en la EBY consideran que todavía hay margen de maniobra. “Tenemos prácticamente casi un año todavía de revancha para que pueda arrancar, ya sea la estación de maniobra o la línea de transmisión”, afirmó Yorg en noviembre del año pasado. Este plazo es vital para que los equipos jurídicos de la binacional resuelvan la situación del contrato suspendido sin generar perjuicios económicos o demandas por parte de la empresa adjudicada anteriormente.

Estado actual de las negociaciones

A la fecha, el avance administrativo parece ir más lento que el avance físico en la zona de obras. En una actualización reciente, el Ing. Ocariz confirmó que, aunque las obras deben seguir su curso, todavía no hay novedades concretas sobre la decisión final.

La buena relación declarada entre las administraciones actuales de la EBY y la ANDE es la principal apuesta del Gobierno para cerrar este capítulo. El objetivo final es que, para el 2028, Paraguay no solo tenga la capacidad de generar más energía a través de Aña Cuá, sino también la infraestructura necesaria para retirar cada megavatio que nos corresponda.