29 de junio de 2026

AYOLAS. El director de la margen derecha de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), Luis Benítez Cuevas, señaló que recibió una institución en situación de quiebra. La Central Hidroeléctrica Yacyretá (CHY) estuvo descuidada durante mucho tiempo y hoy opera con 20 turbinas cuya vida útil ya se encuentra agotada.


AYOLAS. El dirigente social, Vidal Cáceres, señaló que en la actualidad existe un descontento generalizado de la gente con este gobierno. Mientras los parlamentarios se autoasignan importantes bonificaciones, el pueblo realiza malabarismos para llegar a fin de mes. El Partido Colorado estaría utilizando obras de Aña Cua como plataforma política.

AYOLAS. El representante jurídico del Sindicato de Trabajadores de la Construcción del Brazo Aña – MD, abogado Vidal Cáceres, señaló que en la actualidad no se observa la reactivación esperada en las obras de Aña Cua tras la modificación financiera. El proyecto genera expectativa en centenares de personas que aspiran a acceder a un puesto de trabajo.

Componentes importantes para la obra del brazo Aña Cuá recibieron en la zona de obras. Se trata de los tanques de presión del regulador hidráulico de velocidad correspondientes a las tres turbinas Kaplan que operarán en la futura central.

A tres meses del reinicio oficial de las obras en la central hidroeléctrica Aña Cuá, el futuro de la infraestructura que permitirá retirar esa energía para el consumo paraguayo sigue en un compás de espera técnica. El proyecto, que apunta a entrar en servicio en el año 2028, enfrenta el desafío de destrabar una controversia de larga data entre la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) y la Administración Nacional de Electricidad (ANDE): la construcción de una estación de maniobras o la apuesta por una tercera línea de transmisión de 500 kV (LP3).
La escasa liberación de agua a través del vertedero Aña Cua de la Central Hidroeléctrica Yacyretá (CHY) se arrastra desde hace años y actualmente evidencia consecuencias ambientales y sociales cada vez más graves en el río Paraná. La alteración del caudal natural impacta en el equilibrio del ecosistema y golpea directamente a las comunidades ribereñas que dependen históricamente de la pesca para subsistir.