La economía mundial ha demostrado una notable capacidad para esquivar los pronósticos más pesimistas. Según la Actualización de Perspectivas de la Economía Mundial del Fondo Monetario Internacional (FMI) de enero de 2026, se proyecta que el crecimiento global se mantenga en un nivel del 3,3% para este año y del 3,2% para 2027. Estas cifras suponen una pequeña revisión al alza para 2026 respecto a la edición de octubre de 2025, reflejando una resiliencia inesperada.
A la par de este crecimiento estable, el costo de vida a nivel global empieza a ceder terreno. De esta manera, el organismo prevé que el nivel general de inflación mundial descienda de un 4,1% estimado en 2025 hasta un 3,8% en 2026, para luego ubicarse en un 3,4% en 2027.
El FMI explica que esta evolución firme es, a primera vista, el producto de fuerzas divergentes que logran equilibrarse. Si bien la economía global enfrenta vientos en contra derivados de los cambios en las políticas comerciales y las tensiones arancelarias, estos obstáculos se ven fuertemente contrarrestados por vientos a favor provenientes de un aumento en la inversión relacionada con la tecnología, en particular la inteligencia artificial (IA).
Este empuje tecnológico es mucho más notable en regiones como América del Norte y Asia, y está siendo acompañado por un contexto de apoyo fiscal y monetario, condiciones financieras en general acomodaticias y la adaptabilidad del sector privado.
De hecho, si la adopción de la IA genera ganancias de productividad mayores y más rápidas, podría elevar el crecimiento mundial en 0,3 puntos porcentuales en 2026 y entre 0,1 y 0,8 puntos porcentuales anuales a mediano plazo, siempre que se flexibilice la oferta eléctrica y se apliquen políticas para reconvertir a los trabajadores.
Sin embargo, a pesar del optimismo que inyecta la tecnología, el informe es tajante al señalar que las perspectivas siguen expuestas a factores adversos considerables. En este sentido, el FMI advierte explícitamente sobre el riesgo de las altas expectativas puestas en la IA, ya que una revaluación de las perspectivas acerca del aumento de la productividad relacionado con esta tecnología podría dar lugar a un declive en la inversión y desencadenar una corrección brusca en el mercado financiero.

En efecto, bajo un escenario de corrección moderada en las acciones de IA, el crecimiento mundial podría caer 0,4 puntos porcentuales en 2026. Este golpe se extendería de las empresas del sector de la IA a otros segmentos, mermando la riqueza de los hogares y endureciendo las condiciones financieras globales.
A esto se suman otras luces de alerta, como que el riesgo de que las tensiones comerciales se exacerben, prolongando la incertidumbre. También, el peligro de un aumento de los déficits fiscales y una deuda pública abultada. Estas vulnerabilidades podrían ejercer presión sobre las tasas de interés a largo plazo y, a su vez, sobre las condiciones financieras en términos más generales.
Mientras las potencias industrializadas navegan entre la revolución de la IA y los aranceles, América Latina experimentará una moderación en su ritmo de expansión económica. El documento proyecta que el crecimiento en América Latina y el Caribe se moderará al 2,2% en 2026, para incrementarse hasta el 2,7% en 2027. Para la región, el desafío no solo será resistir los posibles impactos de la incertidumbre global, sino también preparar activamente sus mercados laborales y matrices energéticas para adoptar la inteligencia artificial, siendo esta la única vía para elevar la productividad de forma sostenible.
A pesar de esta moderación económica, Sudamérica ya emerge como un polo estratégico para la nueva infraestructura digital. De acuerdo con Latinometrics, la región captó más de 2.000 millones de dólares en inversiones para centros de datos en el último año. Mientras Chile, Brasil y Uruguay lideran esta transición tecnológica, economías como la de Paraguay tienen una oportunidad para captar estos capitales, aprovechando su abundante energía limpia y el desarrollo de su infraestructura logística y de transporte para integrarse a los nuevos motores del desarrollo mundial.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
