Sin embargo, ya en su carácter de secretario general y jefe de gabinete de la Presidencia de la República, mediante el decreto N.° 5556 de hoy, fue repuesto en uno de los sillones del Consejo de Administración de la entidad paraguayo/brasileña.
Para que los lectores del flamante decreto entiendan esta maniobra, su redactor, muy suelto de pluma, explica que si se aplica “el brocárdico latino cessante ratione legis, essat e ipsa lex”, el Sr. Gimenez dejó el cargo, pero lo acaba de recuperar.
En tiempos de la IA, ya no hay vocablos extraños, tampoco latinajos encriptados. Gracias a su servicio supimos que “brocárdico o brocardo” es una máxima, aforismo, adagio o sentencia jurídica breve, generalmente expresado en latín, que condensa un principio fundamental del derecho, luego hasta el apócope latino ya parece redundante.
Vayamos entonces al “brocárdico latino” con la intención de traducirlo: cessante ratione legis, cessat et ipsa lex, o sea cesando el motivo de la ley, cesa la ley misma”.
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Dejó de ser consejero porque ya no es ministro de Industria, pero
En un relato menos rebuscado, podría explicarse que el Sr. Giménez García de Zúñiga dejó de ser ministro de Industria y Comercio, luego, por ese motivo, también dejó de ser consejero de Itaipú; pero como el Ejecutivo lo desplazó hasta el relevante cargo de secretario general y jefe de gabinete de la presidencia de la República, otro decreto, el N.° 5556, lo reinstala en el cargo de consejero de Itaipú. De paso deja sin efecto el artículo del decreto que le otorgaba el cargo de consejero de Itaipú cuando ejercía la función de ministro de Industria.
Finalmente, en el Art. 2° de la parte resolutiva del instrumento del Ejecutivo, se lee “Nomínase al señor Javier García de Zúñiga, ya en su nuevo cargo, como miembro del Consejero de Administración de la Entidad Binacional Itaipú”, pero queda flotando otra pregunta, ¿lo nominaron o lo nombraron?
