ANDE vs. Clyfsa: pleito por deuda pone en vilo a 18.000 usuarios en Villarrica

Turismo interno Villarrica
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Tras el fallo judicial que ordena a la Compañía de Luz y Fuerza S.A. (Clyfsa) a pagar más de G. 65.000 millones a la estatal, toda una localidad queda en vilo ante lo que sucederá con su factura de luz. Mientras la ANDE habla de una deuda que, con intereses, supera los G. 156.000 millones, la distribuidora privada advierte que “el dinero no existe” y denuncia que hay un plan político para destruirlos.

La sentencia judicial en contra de Clyfsa amenaza con alcanzar los bolsillos de 18.000 villarriqueños. El reciente fallo de la Quinta Sala del Tribunal de Apelación en lo Civil y Comercial, que revoca una sentencia de primera instancia y condena a Clyfsa a pagar a la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) la diferencia tarifaria acumulada entre 2017 y 2021, genera mucha incertidumbre y temores de una escalada en los costos del servicio eléctrico en Villarrica.

La deuda establecida por la Justicia asciende a G. 65.061.597.943, correspondiente a la aplicación del Pliego de Tarifas N° 21, que Clyfsa no reconoció durante años, amparada por una medida cautelar. Sin embargo, la realidad financiera es mucho más cruda: según la ANDE, con los intereses punitorios del 2,6% mensual, la cuenta ya sobrepasa los G. 156.000 millones.

“Esa plata no existe”

Para el Ing. Luis Ocampos, presidente de Clyfsa, la sentencia es un golpe de gracia a un modelo de eficiencia privada. Ocampos fue tajante: “Esa plata no existe. Nosotros no la cobramos a nuestros usuarios y, por lo tanto, no la tenemos”.

El directivo explicó que durante el tiempo que duró el amparo, la empresa siguió facturando a sus clientes en Villarrica con el pliego anterior (más barato), por lo que pretender que ahora la empresa desembolse esa suma es, a su criterio, una locura retrospectiva.

Ocampos advirtió que el objetivo final de la estatal es quebrar a la empresa privada para tomar el control de la distribución en la zona. “Lo que están queriendo es romper el modelo de eficiencia. Clyfsa, con una tarifa 20% más barata, da buen servicio y se mantiene. La ANDE, con tarifas más altas, está quebrada, no tiene crédito y es ineficiente”, fustigó.

El presidente de la firma villarriqueña también denunció un trasfondo político en el proceso: “Hay gente política queriendo destruir esta empresa o queriendo quedarse con ella. El Estado no protege la inversión privada de más de 70 años”.

El próximo paso

Desde la vereda de enfrente, el Dr. Carlos Nelson Medina, director jurídico de la ANDE, mantiene una postura estrictamente procesal, aunque firme. “Estamos expectantes. Clyfsa tiene cinco días para plantear un recurso ante la Corte Suprema de Justicia. Estamos en un tiempo muerto para saber si apelarán o si se acercarán a dialogar”, señaló.

Respecto a la preocupación de los 18.000 usuarios de Villarrica, Medina deslindó responsabilidades: “El cliente de la ANDE es Clyfsa. Lo que pase después con sus usuarios es un tratamiento que debe brindar la empresa. Nosotros siempre tenemos apertura para buscar alternativas de pago, pero hablamos de una suma importante adeudada desde hace casi una década”.

El director jurídico indicó que la liquidación de G. 156.000 millones es la que maneja la institución al considerar los intereses acumulados hasta desde 2017 hasta septiembre de 2021, que es la fecha en que la ANDE demandó. Pero advierte que la cifra adeudada hasta marzo de 2026, sería muy superior. “Tendríamos que hacer la liquidación de setiembre de 2021 a marzo de 2026, que son cinco años más. Estamos hablando de que ese monto preliminar puede ser duplicado inclusive”, manifestó.

Con el fallo en segunda instancia a favor de la ANDE, el tablero jurídico se traslada ahora a la Corte Suprema de Justicia. Clyfsa adelantó que sus abogados están analizando la acción de inconstitucionalidad o el recurso de apelación para evitar la ejecución de la millonaria deuda. Si la condena queda firme, la pregunta que flota en el aire de Villarrica es quién pagará la cuenta. Si Clyfsa no puede absorber la deuda con su patrimonio, el temor de un “tarifazo” retroactivo para los villarriqueños queda latente.