Durante el recorrido por la zona de obras de Aña Cua, el viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, acompañado por los ingenieros Julio Albertini y Fabio Lucantonio, del Viceministerio de Minas y Energía (VMME), constató que la infraestructura, una vez operativa, dotará al sistema eléctrico de una potencia instalada de 270 megavatios.
Según explicó el viceministro, esta capacidad adicional resulta vital para la estrategia de atraer inversiones industriales de gran porte, ya que garantiza la disponibilidad de energía limpia necesaria para convertir al país en una “gema” para los mercados internacionales.
La iniciativa forma parte de la Política Energética Nacional 2050, impulsada bajo la administración del presidente Santiago Peña. Según el VMME, esta hoja de ruta apunta a maximizar el potencial del río Paraná, contemplando a futuro otros proyectos estratégicos como Corpus e Itatí-Itacorá.
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Las autoridades destacaron que Aña Cuá es la prueba tangible de esta expansión y que se redoblarán los esfuerzos a nivel de Cancillería para desarrollar todo el complejo hidroeléctrico regional en beneficio de la soberanía energética paraguaya.
En cuanto al impacto social y económico inmediato, la construcción de Aña Cuá emplea actualmente a 560 personas de forma directa, mientras que se estima que el impacto indirecto en la zona de influencia cuadruplica esa cifra.
El viceministro resaltó que profesionales paraguayos lideren el proyecto, mencionando la alta calificación de los técnicos presentes. En el sitio, la comitiva fue recibida por el ingeniero Carlos Yorg, gerente del proyecto, y el ingeniero Roque Mendoza, jefe de obras por la Margen Derecha, quienes detallaron el cronograma de ejecución y la vanguardia tecnológica aplicada en el terreno.
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Resaltaron que la maquinización aprovechará el denominado “caudal ecológico” que actualmente fluye por los vertederos sin ser aprovechado. Mediante la instalación de tres turbinas tipo Kaplan, la EBY logrará incrementar su generación anual en un 10%.
Mencionaron además que se estima que esta mejora tecnológica generará ingresos adicionales por el orden de los 90 millones de dólares anuales, fortaleciendo las arcas de la binacional sin la necesidad de construir nuevas represas o inundar territorios adicionales.
Finalmente, las autoridades supervisaron la modernización tecnológica de la central Yacyretá, realizando inspecciones en las cotas internas y los sectores de mantenimiento y operación.
