La caída no responde a un comportamiento uniforme entre ambas entidades. El principal factor fue Itaipú, cuyos ingresos descendieron de US$ 227.696.600 en el primer semestre de 2025 a US$ 176.174.000 en igual periodo de 2026. Esto supone una contracción de 22,6%, con US$ 51.522.600 menos por royalties vinculados al terreno inundado y compensaciones por cesión de energía.
La Entidad Binacional Yacyretá (EBY) presentó una trayectoria opuesta. Sus transferencias pasaron de US$ 28.282.900 a US$ 37.812.900, un aumento de 33,7%. Sin embargo, ese incremento no alcanzó para compensar la menor contribución de Itaipú. El resultado vuelve a evidenciar el elevado grado de dependencia respecto de una sola entidad: en 2025, Itaipú explicó 90,4% de los US$ 455.130.700 ingresados durante todo el año por las binacionales.

La composición también cambió. Itaipú pasó de representar 89% del ingreso conjunto en el primer semestre de 2025 a 82,3% en 2026, en tanto que la participación de Yacyretá aumentó de 11,0% a 17,7%. A primera vista, el flujo parece menos concentrado; sin embargo, la irregularidad de los desembolsos de la EBY limita esa lectura.
El dato más preocupante aparece en junio de 2026. En ese mes, el ingreso total se redujo a US$ 24.701.900; 29,6% menos que los US$ 35.102.200 registrados en junio de 2025. La transferencia de Itaipú cayó de US$ 32.936.800 a solo US$ 11.423.600, una disminución interanual de 65,3%. Yacyretá aportó US$ 13.278.300 y, por primera vez en el periodo analizado, superó a Itaipú en el flujo mensual.
El cambio, lejos de reflejar una sustitución estructural, muestra la volatilidad del mecanismo. La EBY no registró ingresos consignados en varios meses de 2025 y tampoco en enero, marzo y abril de 2026. Sus pagos se concentran en momentos específicos, por lo que el repunte de febrero, mayo y junio no garantiza una corriente estable. El Estado recibe divisas importantes, pero bajo un calendario irregular que dificulta la previsión mensual.
La comparación dentro de 2026 también refuerza esta señal. El mayor ingreso mensual se produjo en febrero, con US$ 46.799.700, oscilación que exige cautela al incorporar los recursos binacionales a la programación financiera, pues una recaudación anual elevada puede ocultar meses con descensos pronunciados.
En términos económicos, la reducción implica una menor entrada directa de moneda extranjera por conceptos que han representado históricamente una fuente relevante para el país. No corresponde atribuirle por sí sola un efecto decisivo sobre el mercado cambiario, pero sí constituye una señal adversa para la disponibilidad de divisas del sector público y para la regularidad de sus ingresos externos.
Finalmente, el desafío no se limita a cuánto transfieren Itaipú y Yacyretá, sino también a cuándo lo hacen y con qué previsibilidad. Los datos del MEF y del BCP muestran que el primer semestre de 2026 cerró con menos recursos, mayor dependencia de pagos extraordinarios de Yacyretá y una fuerte caída de Itaipú en junio. En un contexto que exige disciplina fiscal y una gestión prudente de liquidez, tratar estos ingresos como una fuente estable podría conducir a estimaciones demasiado optimistas.
* Este material fue elaborado por MF Economía e Inversiones.
