Desde el lunes último comenzó a regir la comercialización obligatoria de gasoil tipo III o común con una mezcla de entre 8% y 10% de biodiésel (B8-B10), conforme a la Resolución N.º 472 del Ministerio de Industria y Comercio (MIC), que emitió en el marco de la Ley N.º 7635/2026, que modificó el régimen de promoción de los biocombustibles.
Aunque la nueva disposición ya entró en vigencia, el cambio continúa generando distintas posturas.
El presidente de la Unión Industrial Paraguaya (UIP), Enrique Duarte, señaló que aún falta socializar mejor el alcance de la nueva ley, ya que persisten versiones de que la utilización de una mayor proporción de biodiésel podría ocasionar inconvenientes en los motores.
Indicó que incluso los fabricantes recomiendan algunas medidas iniciales, como el cambio de filtros, pero no desaconsejan el uso de estas mezclas.
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“Ya usamos biocombustibles”
“Nosotros ya estamos usando biocombustibles desde hace mucho tiempo. Creo que no tenemos que tener miedo. Las mezclas están dentro de lo que los fabricantes de motores aconsejan. Están totalmente dentro de los porcentajes recomendados", afirmó.
Duarte añadió que la Ley de Biocombustibles es “un gran logro” para la producción nacional, porque incentiva al sector primario y promueve la transformación industrial de las materias primas agrícolas destinadas a la elaboración de bioenergía.

Agregó que esto implica más trabajo para los productores y una mayor industrialización dentro del país. En ese sentido, recordó que desde la UIP siempre cuestionaron que la exportación de materias primas sin procesamiento genera empleo y riqueza en otras economías.
Socializar mejor la ley de biodiésel
Asimismo, reiteró que no existen razones para “tener miedo” de usar el biodiésel, ya que los propios fabricantes de maquinarias agrícolas contemplan este tipo de combustibles.
“Ahora se habla bastante de que los motores no están preparados para esto. Les quiero dar la tranquilidad de que, con solo visitar las páginas de los fabricantes de tractores o de otros implementos agrícolas, podrán comprobar que todos ellos, en sus recomendaciones, aceptan el uso de biocombustibles, concretamente del biodiésel, en mezclas de hasta el 20%”, enfatizóó.
Mezcla de biodiésel en Brasil
Como ejemplo, explicó que Brasil ya utiliza una mezcla del 15% de biodiésel con diésel y emplea maquinarias similares a las utilizadas en Paraguay. Por ello, consideró que no debería existir temor a la implementación del B8-B10.
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El titular de la UIP afirmó además que el país debe avanzar hacia una menor dependencia de los combustibles fósiles, especialmente de los importados.
“La pandemia nos dejó una gran lección cuando existen problemas estructurales a nivel global, todas las economías asumen posiciones mezquinas. Lo hemos sentido con la crisis sanitaria, con los alimentos y con los medicamentos”, manfiestó.
Agregó que la incertidumbre generada por los conflictos en Medio Oriente vuelve a poner de manifiesto la importancia de fortalecer la independencia energética del país.
“Los biocombustibles, el etanol y el biodiésel son fuentes de generación de trabajo, de riqueza y de transformación de aquello que produce nuestro tan rico suelo”, concluyó.
