El presidente del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), Rubén Jacks, afirmó que los cambios en la conducción de la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) deben responder a la urgencia de agilizar la reforma del sector energético en el país.
Según el titular del CEAL, la gestión pública requiere una alta gerencia capaz de reaccionar con rapidez ante las exigencias del mercado y la demanda ciudadana de un servicio continuo y eficiente.
“Tenemos proyectos muy grandes que no se están viabilizando debido a que hay un cuello de botella que es la ANDE. Celebro que el Ejecutivo incorpore personas que puedan viabilizar los proyectos, así como también que apoyen la apertura del mercado”, sostuvo Jacks.
El referente empresarial enfatizó que la ciudadanía espera una provisión de energía de calidad que no se interrumpa, al tiempo de señalar la imperiosa necesidad de acompañar el proceso de modernización del sector energético con base en las mejores prácticas de la región.
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Los tres urgentes desafíos de la nueva administración
Para el gremio empresarial, la administración que asume en la estatal eléctrica debe enfocar sus esfuerzos de manera inmediata en tres frentes críticos para sanear las finanzas y la operatividad de la entidad.
“Las principales urgencias son tres: reducir las pérdidas de energía eléctrica del 23% al 15%, que es el estándar regional; combatir el robo de energía y la criptominería ilegal; y trabajar sobre la morosidad“, detalló el empresario.
Jacks apuntó directamente contra la falta de pago en el propio aparato estatal: “Gran parte de la deuda, uno de los grandes deudores de la ANDE, es el Gobierno Nacional“.
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Pérdidas fuera del estándar regional
Los indicadores actuales de la ANDE sitúan a la empresa pública en una posición desfavorable en comparación con sus pares de la región, registrando niveles de pérdidas energéticas que comprometen la atracción de capitales.
“Hoy en día la ANDE tiene una morosidad de casi 30% y una pérdida energética del 20% (23%), siendo que el estándar de la región es 15%. Celebramos los cambios si van a ser para mejor, porque la inversión genera mano de obra y riqueza que se distribuye”, concluyó Jacks.
Un caso emblemático del estancamiento de proyectos de gran escala bajo la gestión saliente de la ANDE es la inconclusa negociación con la firma británica Atome, proyectada para instalar una planta de hidrógeno y amoníaco verde en Villeta.
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Pese a tratarse de una inversión prevista de más de US$ 660 millones, las conversaciones se dilataron de forma prolongada debido a la falta de acuerdo sobre la tarifa de compra de potencia y las condiciones del contrato de suministro a largo plazo.
Desde el sector privado señalan que la falta de un marco regulatorio claro e incentivos tarifarios para industrias de alto consumo fue uno de los principales factores de freno durante la administración del Ing. Félix Sosa.
