El mito paraguayo de la energía limpia, barata e ilimitada llegó a su fin. La advertencia que hace Rubén Jacks, presidente del Consejo Empresarial de América Latina (CEAL), es que el excedente de las hidroeléctricas binacionales se agotará en un plazo de tres a cinco años, y el país ya sufre las consecuencias de no haber adecuado su sistema eléctrico a tiempo.
Para Jacks, el problema no es del futuro, sino del presente. El titular del gremio afirmó que existe una “fila de inversiones” que no pueden desembarcar en el país por la falta de capacidad y garantías en la oferta energética.
“Que haya inversiones que van a generar mano de obra y riqueza que no están pudiendo aterrizar en Paraguay ya es un problema. No podemos esperar a que una sola empresa lo haga todo; aquí falta capital y hay que invertir urgentemente en generación”, enfatizó.
El espejo de Brasil y Uruguay
El análisis se dio tras la realización del foro “La energía como condición para el desarrollo económico del Paraguay”, organizado por el Consejo Asesor Empresarial – Mesa Energética, que se llevó a cabo el miércoles último en la Casa de la Integración de la CAF en Asunción.
El evento reunió a referentes regionales para debatir sobre la modernización del sector energía en Paraguay. En el encuentro se expusieron los modelos de Brasil y Uruguay, dos países que transformaron sus matrices mediante la participación privada.
En el caso brasileño, los expertos Rafael Kelman y Paula Valenzuela, ambos directores de la firma PSR, advirtieron que la transición requirió 15 años desde la reforma legal hasta el aumento efectivo de la oferta.
Por su parte, el modelo uruguayo logró atraer más de US$ 6.700 millones en inversión privada para generación renovable, manteniendo a la estatal UTE como actor relevante pero permitiendo la competencia, según contó Carlos Pombo, quien fuera gerente general de UTE del Uruguay durante 29 años.

Jacks trazó un paralelismo con la desmonopolización de las telecomunicaciones en Paraguay durante la década de 1990. “En los años 90 teníamos a Antelco como monopolio, no había internet y llamar al exterior costaba 2 dólares el minuto. Entraron los privados y el problema se resolvió. Eso mismo debemos hacer con la energía", recordó.
Sincerar tarifas y reducir pérdidas
Para que el capital privado apueste por plantas solares, geotérmicas o de biogás en territorio nacional, el titular del CEAL remarcó que la sociedad y el Gobierno deben debatir el costo real del servicio y eliminar los precios políticos.
A la tarifa desfasada se suma un problema estructural de gestión en la Administración Nacional de Electricidad (ANDE): las pérdidas e insumos no facturados. “Tenemos una morosidad y un nivel de energía no pagada que ronda el 30% a 32%. La energía no es gratis ni infinita; si dejamos las luces prendidas es como dejar las canillas abiertas todo el día”, sentenció.
Entre los cambios institucionales propuestos por el sector privado figuran la creación de un ente regulador independiente, el traspaso del Viceministerio de Minas y Energía al Ministerio de Industria y Comercio (MIC) y el fortalecimiento de la ANDE sin descuidar su rol ni a sus 5.000 trabajadores.
