El 31 de mayo de 2024, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) lanzó, con bombos y platillos, el primer llamado para vender la energía generada por 100 MW de potencia de la la Hidroeléctrica nacional Acaray al mercado libre de Brasil, en el marco del acuerdo que habían alcanzado los gobiernos de Santiago Peña y Lula da Silva sobre Itaipú. El entonces titular de la estatal, Ing. Félix Sosa, calificaba la apertura como algo inédito: “hoy iniciamos la posibilidad de colocar nuestra energía paraguaya al gran mercado eléctrico brasileño”, decía.
Las condiciones del llamado establecían un plazo de 20 días para consultas, la recepción de ofertas hasta el 1 de julio de 2024 y contratos de entre uno y seis años de vigencia. Según la ANDE, la operación no requería inversión paraguaya adicional.
Más de dos años después, tras semanas de la salida de Sosa de la presidencia de la ANDE, esa licitación no tiene aún la firma final del Poder Ejecutivo.
En noviembre de 2024, Brasil publicó la ordenanza definitiva que habilitó la operación. El documento amplió el volumen autorizado de 100 a 120 MW y eliminó la exigencia de que la energía provenga exclusivamente de Acaray, abriendo la puerta a cualquier fuente paraguaya que no sea Itaipú. El entonces director de Planificación y Estudios de la ANDE, Ing. Francisco Escudero, explicó en aquel momento que la definición final de la venta pasó a depender del Equipo Económico Nacional (EEN).
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Para enero de 2026, la empresa Infinity Comercializadora de Energía Ltda. mantenía la mejor oferta económica (aunque por debajo de la tarifa técnica), de US$ 21,03 por MWh, que debía renovar cada tres meses ante la falta de una resolución oficial.
Un año de silencio oficial
En junio de 2025, más de un año después de haberse iniciado el proceso, Sosa admitió que la definición seguía en manos del EEN: “ese proceso está en el Equipo Económico Nacional” apuntaba. Consultado sobre versiones de una eventual cancelación, el titular de la ANDE descartó esa salidad: “nosotros nunca dijimos eso”, explicó.
El silencio se prolongó durante todo 2025. En un balance de comienzos de 2026, ABC Color planteó abiertamente la duda que generaba la demora: ¿se trataba de un mal negocio o de una falta de voluntad política?
Bonos: la otra promesa que se repite desde 2022
La emisión de bonos propios de la ANDE —es decir, sin garantía soberana del Estado— es una idea que circula desde marzo de 2022, cuando Sosa mencionó por primera vez la posibilidad de recurrir al mercado bursátil para financiar el llamado “Plan Maestro” de la estatal.
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En agosto de 2023, el Sosa formalizó el anuncio y detalló la estructura de deuda de la ANDE en ese momento: el principal acreedor era el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), con US$ 469,42 millones; le seguían los bonos soberanos, con US$ 302,06 millones, y un rubro de “otros” acreedores por US$ 228,01 millones, que incluía deudas con el Banco do Brasil, el Banco de la Nación Argentina, la KFW alemana, la JICA japonesa, BBVA-ICO y el Fondo OPEP para el Desarrollo Internacional. A esto se sumaba un capital pendiente de integración actualizado con la Entidad Binacional Yacyretá (EBY), por US$ 116,12 millones.
El objetivo declarado posteriormente por el entonces director de Planificación y Estudios era “que la ANDE se pueda cortar sola”.
Postergado en 2025, otra vez en veremos
A fines de 2024, la ANDE ya trabajaba en la estructuración de una emisión en guaraníes por G. 1,5 billones (unos US$ 198,1 millones), la primera de una empresa pública paraguaya sin garantía soberana. Para ello contrató a la calificadora de riesgo Solventa y proyectaba tener todo listo en el primer trimestre siguiente.
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La Ley de Presupuesto autorizó formalmente la operación para 2025, pero no se concretó. El proyecto de Presupuesto 2026 volvió a autorizar el mismo monto, reconociendo expresamente que la emisión prevista para el ejercicio anterior “hasta la fecha no se realizó”.
En enero de 2026, la ANDE informó que la auditora Ernst & Young había completado la revisión de los estados financieros, un paso considerado clave para obtener la calificación de riesgo internacional necesaria para salir al mercado. Meses más tarde, en mayo de 2026, Escudero confirmó en el marco de Constructecnia que la gestión continuaba en curso, sin una fecha concreta de colocación: “estamos trabajando para lograr esa emisión, inclusive en un futuro, ¿por qué no pensar en una emisión internacional?”.
Mientras tanto, la ANDE sigue recurriendo a mecanismos como el leasing operativo —mediante el cual empresas privadas construyen infraestructura eléctrica que luego opera la estatal a cambio de un canon mensual— para sostener sus inversiones en transmisión y distribución.
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Lo que queda pendiente
A la fecha de esta publicación, ni la venta de energía de Acaray al mercado brasileño, ni la emisión de bonos propios de la ANDE tienen un cronograma oficial de cierre. Ambos proyectos, presentados en su momento por las autoridades como avances históricos para la estatal, continúan bajo análisis del Equipo Económico Nacional y de la propia ANDE, respectivamente, sin plazos públicos que permitan anticipar cuándo —o si— finalmente se concretarán.
