22 de septiembre de 2026

Bancop S.A., el único banco del Paraguay propiedad de las más importantes cooperativas de producción del país, reafirma su presencia y solidez en el mercado de capitales con una exitosa emisión de bonos financieros en guaraníes y en dólares americanos, destinados a fortalecer su capacidad de financiamiento y acompañar el crecimiento de los sectores económicos y productivos del país.


Al funesto caso de la emisión de bonos para construir obras de desagüe pluvial bajo la desastrosa gestión del exintendente asunceno Óscar “Nenecho” Rodríguez, se suma ahora el de las diez plazas que debían ser “revitalizadas” con el 10% de lo obtenido con los bonos G6 librados en 2020, por un valor total de 100.000 millones de guaraníes. Estos datos fueron revelados gracias a un reciente pedido de acceso a la información pública hecho por este diario: ni el exinterventor Carlos Pereira ni la Contraloría General de la República se ocuparon en particular del escandaloso asunto. Por lo demás, ni siquiera las direcciones municipales poseen registros, planos ni antecedentes de las obras de “revitalización” previstas. La falta de transparencia, por así llamarla, afectó incluso a las propias dependencias municipales. Conste que la Municipalidad tiene toda una Dirección de Transparencia.

Tras la negativa de la Junta Municipal de Asunción a diferir intereses de bonos, el intendente Luis Bello ratificó su postura de pagar las obligaciones heredadas de administraciones anteriores, a las que se refirió como un compromiso institucional ineludible.


La INC volvió a modificar su calendario de pagos de deuda por bonos emitidos en 2014, luego de admitir su incapacidad para cumplir con los compromisos. Las inversiones realizadas con esos recursos, que sumaron US$ 80 millones, no generaron los resultados prometidos y dejaron a la estatal con graves problemas de producción y financieros.

Paraguay dejó de ofrecerle al pequeño ahorrista un menú reducido de caja de ahorro, plazo fijo y poco más. Hoy conviven depósitos bancarios, fondos mutuos, bonos públicos y corporativos, e incluso una puerta de entrada más accesible al mercado bursátil. La diferencia ya no pasa solo por cuánto dinero se tiene, sino por entender qué se está comprando, qué riesgo se asume y cuánta liquidez se necesita.