El estudio Pulso de Conciliación Trabajo-Familia 2026, elaborado por Rankmi y difundido por Bloomberg Línea, recoge 3.908 encuestas realizadas en 14 mercados de América Latina y el Caribe (ALC), entre ellos Argentina, Brasil, Chile, Colombia y México. Los resultados muestran que el 41,6% de los trabajadores identifica la promoción del equilibrio entre trabajo y vida personal como la característica que más valora de una empresa.
La flexibilidad aparece después. El 27,8% prioriza que la empresa permita responder a imprevistos familiares, mientras que el 10,3% valora la autonomía para organizar el trabajo. Otro 7,9% destaca la importancia de contar con líderes que comprendan las responsabilidades familiares y el 6,5% prefiere jefes que respeten el horario de salida. En contraste, apenas 5,9% coloca entre sus prioridades los beneficios específicamente destinados a la familia.
El resultado refleja una transformación en el concepto de beneficio laboral. Ayudas económicas, seguros o convenios vinculados al cuidado familiar pueden conservar valor, pero ya no sustituyen aspectos que afectan todos los días la organización de la jornada. Para una parte importante de los trabajadores, disponer de tiempo y autonomía parece pesar más que recibir prestaciones adicionales.
Esta preferencia también se observa al identificar las condiciones que facilitan una adecuada conciliación entre trabajo y familia. El trabajo remoto o híbrido ocupa el primer lugar con 29,2% de las respuestas. Le siguen el respeto por el descanso con 21%; una adecuada planificación de la carga laboral con 17,3%; la flexibilidad de horarios con 15,1% y el apoyo de las jefaturas con 12,4%. Los beneficios orientados al cuidado familiar vuelven a quedar al final con 4,9%.
No obstante, la flexibilidad no elimina las tensiones entre empleo y vida privada. Para el 22,8% de los consultados, una de las principales dificultades es desconectarse del trabajo una vez terminada la jornada. Otro 16,6% señala problemas para dedicar suficiente tiempo a la familia y el 16,2% encuentra dificultades para reservar espacio para su bienestar personal.
Preferencias entre generaciones
Las preferencias tampoco son iguales entre generaciones. La Generación Z (1997-2012) muestra una mayor preocupación por disponer de tiempo personal: el 25,3% identifica este aspecto como una prioridad. Los millennials (1981-1996), que representan 54,3% de la muestra laboral analizada, otorgan especial importancia a decidir desde dónde trabajar y a preservar sus momentos de descanso. La Generación X (1965-1980) combina el interés por el trabajo remoto con una mejor organización de las tareas y el respaldo de las jefaturas. Entre los baby boomers (1946-1964), en cambio, tiene mayor relevancia la organización del trabajo y el acompañamiento de los superiores.
El cambio tiene consecuencias económicas para las empresas. La competencia por el talento ya no pasa exclusivamente por cuánto paga una organización, sino también por cómo estructura la jornada, distribuye la carga laboral y administra la relación entre productividad y tiempo. La flexibilidad empieza así a formar parte de la propuesta de valor que las compañías ofrecen para atraer y retener trabajadores.
En Paraguay también existen señales de este cambio, aunque las estadísticas disponibles no son directamente comparables con la encuesta regional de Rankmi. Jobs Paraguay, a partir del Estudio de Compensaciones y Beneficios 2025 de iRH, había reportado que, de 193 empresas relevadas, el 37% cuenta con prácticas relacionadas con el home office. Dentro de este grupo; 65,2% corresponde a empresas de capital nacional y 34,8% a multinacionales.
La modalidad tiene mayor presencia en Tecnología con 33%; Administración con 30% y Recursos Humanos con 12%. El esquema predominante combina tres días de trabajo desde el hogar con dos jornadas presenciales.
