Más que un filme de ciencia ficción, la nueva película del director de “La vida de Pi” es un típico filme de espionaje, donde se eliminan agentes que puedan representar un “peligro para la seguridad nacional”. Así, Will Smith encarna a Henry Brogan, un asesino profesional de gran habilidad que ha decidido retirarse. Cuando se entera que su última víctima no era realmente un peligroso terrorista como le habían dicho, entonces deciden eliminarlo. Solo que para lograrlo, envían a quien solamente podría hacerlo: él mismo. Una versión clonada del agente, pero más de veinte años más joven y sin sus dilemas existenciales. Una máquina de matar más efectiva.
Así, “Proyecto Géminis” no es una película de acción más. Ang Lee desarrolla la idea de lo peligrosa que podría ser la clonación en manos siniestras. Y también plantea la idea del karma, de que toda acción tiene su respuesta, todo nos regresa, y aquí lo hace literalmente, enviando a Henry Brogan a su versión clonada para que lo asesine, como él tantas veces lo hizo. Un poco de sabiduría oriental no viene nada mal.
Pero más allá de un producto entretenido, con planteamientos filosóficos y éticos, el director de “Secreto en la montaña”, nos entrega una película muy pulcra en su imagen, con una fotografía digital en 3D prístina que hay que verla en la pantalla grande. No tiene sentido hacerlo en una tablet o un teléfono. Además, ha desarrollado un Will Smith de unos 23 años increíblemente veraz. Con la técnica de captura de movimiento, Smith tuvo que filmar dos veces, primero con su edad actual (increíble que tenga 51) y luego como era a principios de los noventa.
Lee ya venía experimentando con la digitalización de seres vivos, desde “Hulk” (2003) y luego con “La vida de Pi” (2012), donde el tigre era completamente digital. Y en este filme, los progresos realmente son astronómicos.
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