Avanza por las paredes el nuevo vuelo del “Cabichuí”

Aquellos dibujos grabados hace 150 años en el periódico de guerra “Cabichuí” resaltan hoy en la fachada de la nueva Fundación Huellas. Este céntrico complejo cultural, en proceso de montaje, exhibirá al público esculturas, cuadros, mapas y gran biblioteca.

Impactante fachada. Veinte diseños impresos en el “Cabichuí”, hace 150 años, hoy reviven la grandeza de un pueblo que defendió su soberanía con todos los recursos a su alcance, incluido el arte.
Impactante fachada. Veinte diseños impresos en el “Cabichuí”, hace 150 años, hoy reviven la grandeza de un pueblo que defendió su soberanía con todos los recursos a su alcance, incluido el arte.

Un obsesivo por el arte y la historia de su patria, el abogado Jorge Gross Brown decidió con sus hijos crear una fundación. Y optaron por el nombre de “Fundación Huellas de la Cultura Paraguaya”, para reunir todas las colecciones con que cuenta la familia.

Con el propósito de rescatar el patrimonio arquitectónico de Asunción, Gross Brown adquirió para sede dos antiguas casonas contiguas en la esquina de El Paraguayo Independiente y 15 de Agosto (a una cuadra del Palacio de López). Contrató al arquitecto Rodolfo Oviedo Peralta, quien tuvo a su cargo los trabajos de rehabilitación edilicia, respetando las características originales de la construcción de fines del siglo XIX.

Son ocho salas, más la oficina de recepción, las que desplegarán las distintas colecciones pertenecientes a la Fundación Huellas. “La idea es que sea más que un museo, un centro de difusión de la historia y cultura paraguaya”. comenta Jorge Gross Brown.

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El montaje, que se iniciará este lunes próximo, dejará ver en cada sala documentos históricos: una partitura original del Himno Paraguayo, cartas personales de Eligio Ayala, del padre Fidel Maíz y otros manuscritos de personajes que marcaron la vida política y social del país.

Gran despliegue tendrán los mapas históricos, entre los que se cuenta con la primera cartografía del ingeniero húngaro Francisco Wisner von Morgenstern (1804-1878), con los límites del Paraguay, tras la Guerra contra la Triple Alianza (1865-1870). Son más de 80 mapas, desde el tiempo de los jesuitas hasta los años 50.

Un exhibidor contendrá dos guitarras pertenecientes a Agustín Pío Barrios, así como partituras firmadas de puño y letra por el gran guitarrista clásico.

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Una serie de figuritas de terracota de Serafín Marsal, esculturas en metal y cerámica serán atracciones entre un enorme lote de pinturas. En distintos sectores serán ubicadas obras de Jaime Bestard, Juan Anselmo Samudio, Roberto Holden Jara, Pablo Alborno, Ignacio Núñez Soler, Héctor Da Ponte, Edith Jiménez y varios más. “Vamos a clasificar por series, como desnudos, retratos, paisajes para que la gente valore el trabajo de cada artista de acuerdo a la técnica empleada”, señala el anfitrión.

Otra frondosa colección de fotografías históricas ocupará lugar en los anaqueles, junto con diarios y revistas temáticas de otros tiempos.

Dotar a la fachada de ambas casas con un diseño especial no fue tarea fácil, a decir del doctor Gross Brown. Se reunió con el muralista Oz Montanía e iniciaron un proceso de investigación. “Tras estudiar los diseños de grabados del “Cabichuí”, empezamos a seleccionar unas 20 figuras de las 400 que contiene la publicación completa en sus 95 ediciones”, explica Montanía.

Con sus colegas Iván Vázquez y Pablo O’Connor dedicaron diez días al trabajo de plasmar las figuras ampliadas sobre las paredes.

Algunos de los grabados son “Cupido y Baco”, “El Pastor y El lechuguino”, “Popías”, el aguijón del cabichuí, que es la puita dolorosa que posee.

También aparece un fragmento del único grabado firmado por Saturio Ríos, titulado “El Paraguay y la Triple Alianza ante la América Democrática”. Estas imágenes fueron publicadas en el “Cabichuí”, en Paso Pucú y San Fernando, entre mayo de 1867 y agosto de 1868.

yubi@abc.com.py

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