Uno de los pasajes más llamativos del texto es el que se refiere a la intención de personeros del régimen stronista de desacreditar a Flores como creador de la guarania con una “disparatada versión” de que dicho género musical había sido concebido por el poeta Manuel Ortiz Guerrero.
Aquel insólito intento, que se generó en los años 60, no pudo prosperar a pesar de que incluso en uno de los libros de texto utilizados en los colegios, y escrito por dos autores, José Valentín Weiler y Germán Arriola, se hacía constar tal versión.
A esa mentira se enfrentaron en aquella ocasión (1968) Mauricio Carozo Ocampo y Darío Gómez Serrato, testigos del nacimiento de la guarania. Gómez Serrato fue quien presentó a Flores y Ortiz Guerrero, cuatro años después de que la guarania hubiera nacido.
El libro de Alcibiades González Delvalle tiene la característica de estar escrito en primera persona, como si el propio José Asunción Flores estuviera contando su historia. Eso lo hace más atractivo y ameno para el lector.
En uno de los pasajes se describe aquel histórico primer encuentro entre Flores y el poeta Ortiz Guerrero en 1929 (la primera guarania, Jejuí, había nacido en 1925).
Siempre atento a las manifestaciones artísticas y literarias de su tiempo, llegó a oídos del poeta que Flores estaba investigando en un nuevo ritmo que pretendía expresar, a través de la música, el alma del pueblo paraguayo. Ortiz Guerrero le pidió a Darío Gómez Serrato –también poeta– que lo llevara junto a él porque tenía deseos de conocerlo. Esto fue en el año 1929, o sea, cuatro años después del nacimiento de la guarania.
