Luego de Flores, Ortiz Guerrero

Este artículo tiene 12 años de antigüedad
Imagen sin descripción

La Colección Gente que hizo Historia, de ABC Color y editorial El Lector, entregó ayer el libro dedicado a José Asunción Flores, escrito por Alcibiades González Delvalle. El próximo volumen de la serie será la biografía del poeta Manuel Ortiz Guerrero, escrita por Adriana Medina.

La biografía de Flores no pudo tener mejor continuidad que la de Ortiz Guerrero (1894-1936), su singular compañero en la creación de tantas bellas guaranias. Flores había creado la guarania en 1925. Se conocieron personalmente en 1929 a raíz de un encuentro preparado por Darío Gómez Serrato, compañero de Flores en la Banda de Músicos de la Policía, y a la vez amigo de Ortiz Guerrero.

La semblanza biográfica del poeta guaireño destaca todas las etapas de su vida, pero a la vez constituye un verdadero estudio sobre su obra poética, a partir de los conocimientos filológicos de la autora.

En el prólogo del libro, el historiador Herib Caballero Campos señala que Manuel Ortiz Guerrero no podía estar ausente en la colección Gente que hizo Historia, pues su aporte a la poesía paraguaya es indiscutible.

Agrega que Ortiz Guerrero, más conocido como Manú, formó parte de una destacada pléyade de jóvenes guaireños que aportaron al desarrollo cultural del Paraguay a comienzos del pasado siglo, que desde el periodismo, la política, la historia y la literatura contribuyeron a consolidar el movimiento que buscaba un resurgir cultural de la nación.

En otra parte de su análisis del libro que aparecerá el domingo 18, Caballero Campos señala que Adriana Medina Aguiar escribe esta biografía desde su formación en el campo de la Filología.
La autora aporta un análisis preciso de la contribución poética del célebre vate guaireño.

La obra va introduciendo al lector en la vida de un hombre que desde su nacimiento estuvo acompañada por el dolor, que fue aplacado solo por el cariño y los cuidados de su abuela paterna. Tras proporcionar datos sobre los primeros años de la vida de Manú, nos iremos adentrando en sus vivencias en Asunción, así como en su Villarrica natal, adonde regresó cuando se le diagnosticó el terrible mal de la lepra, entonces incurable.

Posteriormente, la autora va analizando la obra literaria de Ortiz Guerrero y presentando las poesías más significativas que permitirán al lector conocer en detalle la evolución de la obra producida por el vate guaireño y cómo se fue consolidando.

Asimismo, la obra aporta informaciones sobre la relación de amistad y de producción con José Asunción Flores en torno a la guarania.

La obra y la figura de Ortiz Guerrero siguen aportando a la cultura paraguaya su claridad, belleza y denuncia contra las injusticias que lamentablemente, como hace cien años, siguen aquejando al Paraguay, expone Herib Caballero Campos, prologuista del libro.