Otra cara para folclore argentino

Buscando llevar al violoncelo fuera del terreno formal de la música clásica, el dúo argentino CheChelos presentó en Asunción una propuesta cargada de energía, simpatía y, por supuesto, mucho folclore de su país. Así, Ramiro Zárate Gigli y Mauro Sarachian demostraron que en el riesgo está la ganancia.

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No es la primera propuesta que aborda otros géneros con el violoncelo. Apocalyptica lo hace con el metal sinfónico, 2Cellos con el pop y más estilos, y ahora en esta región tenemos a los CheChelos tocando música folclórica argentina. Pero lo que hace especial a este dúo es que aborda piezas bien tradicionales, con arreglos originales, sacándole el jugo a lo instrumental y a las posibilidades sonoras del cello, más allá de las cuerdas frotadas. Además, presentan temas propios y temas de jóvenes folcloristas.

El concierto que ofrecieron el martes pasado en el salón auditorio de la Orquesta Sinfónica Nacional (OSN) convocó a una gran cantidad de público que desafió las calles cerradas por el partido de Olimpia-Luqueño, que se jugaba en el Estadio Manuel Ferreira, cerca del local.

Ramiro y Mauro entraron caminando descalzos con los chelos colgados, cual si fueran guitarristas de rock, con ese ímpetu. De hecho por momentos tocaban el instrumento como una guitarra y por otros momentos se transformaba en bajo a la orden del “slap”. Todo esto fue al son de “Instinto”, tema original del dúo y que da nombre a su primer disco. Ya desde el inicio conectaron con la gente, que aplaudió con énfasis cada interpretación.

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Tras sentarse, empezó el viaje por el folclore argentino con temas como “Pachamama”, de Ramiro González y Pachi Herrera; “La juguetona” y “Gatito de Tchaikovsky”, de los Hermanos Ábalos; “Zamba de Lozano”, de Manuel Castilla y Cuchi Leguizamón; “El coyita”, de José Luis Aguirre, entre muchos otros, combinando a ratos con el canto y logrando así correctas y profundas armonías.

Lo que atrae también de esta propuesta es la fuerza que impregnan los músicos a sus ejecuciones. No son meros intérpretes, sino que imprimen sus estilos y consiguen que sus chelos realmente canten. Incluso valiéndose de la caja de resonancia del instrumento tienen la posibilidad de casi emular el sonido del bombo legüero, al percutir con sus manos. Añadieron a su parte musical una simpatía muy natural, y entre chistes y copas de vino, dentro de un clima distendido, se llevaron al público al bolsillo.

Revelación en Cosquín

El dúo CheChelos comenzó en 2016 y al año siguiente se convirtieron en la revelación del Festival de Cosquín con su repertorio folclórico que tiene influencia del rock y el jazz. El dúo de violonchelos está formado por Mauro Sarachian y Ramiro Zárate Gigli y llamaron la atención con una idea muy simple: combinar el sonido del chelo con un repertorio del folclore que abarca desde autores clásicos como Los Hermanos Ábalos a autores contemporáneos como Ramiro González y José Luis Aguirre.

victoria.martinez@abc.com.py

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