La NASA explicó que la sonda Parker, bautizada así en honor a Eugene Parker, el astrofísico que desarrolló la teoría de los vientos solares supersónicos, se acercará a 6 millones de kilómetros de la superficie solar a una velocidad que alcanzará los 200 kilómetros por segundo.
Por primera vez una misión osará adentrarse en la corona solar, una región llena de misterios, que alcanza temperaturas muy superiores a la superficie del “astro rey”, y que sigue escondiendo secretos que solo la teoría astrofísica se ha atrevido a responder, como la aceleración de los vientos solares.
Lanzar una sonda que se acerque al Sol es una empresa complicada, ya que la nave deberá acelerarse lo máximo posible para escapar de la velocidad orbital de la Tierra, lo cual requerirá el uso de un cohete Delta IV Heavy, el más potente en servicio, y la inclusión de una tercera fase de propulsión.
Además, la sonda deberá realizar una complicada combinación de órbitas cerca de Venus durante siete años para acercarse lo más posible al Sol y atravesar un área del astro que es solo visible durante eclipses totales. La sonda Parker transitará siete veces más cerca del Sol que ningún otro ingenio humano y con un conjunto de instrumento medirá campos electromagnéticos, los vientos solares y la estructura del plasma extremadamente caliente que rodea el Sol.
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Los científicos han conseguido desarrollar un escudo térmico de carbono para la sonda que podrá proteger a los instrumentos de medición, que operan a temperaturas similares a las de la Tierra.
