La UNA quedó fuera de las primeras cien universidades de América Latina, según el último informe de QS World University Rankings, que ubicó a la casa de estudios en el puesto 101°.
Para la ministra de Educación, Marta Lafuente, la Universidad Nacional de Asunción debe compararse consigo misma. El indicador que hizo descender a la UNA de varias posiciones tiene que ver con la percepción de los actores académicos sobre la calidad de la educación universitaria.
Para Lafuente, una posición anticientífica sería dejarse guiar por un solo ranking, ya que existen varios y con diferentes metodologías o intereses.
“Los juicios deben formarse con base en una muy variada cantidad y calidad de información. Las decisiones respecto de una institución no se pueden tomar con un solo ranking”, indicó la ministra, quien agregó que se debe tomar en cuenta quién mide, cuál es el objetivo de la medición y el énfasis que se pone al ranking. Lafuente sostiene que hay que ser abiertos a la hora de juzgar la calidad de la educación superior en el Paraguay con respecto a los índices que se hacen con frecuencia.
A modo de ver de la secretaria de Estado, en el Paraguay todavía prima el modelo napoleónico de universidad, donde se da prioridad a la formación de profesionales, cuadros para la función pública (en el pasado) y para todos los sectores de la economía (en la actualidad). Lo que prima es la docencia y profesionalización bajo este sistema. Algo muy distinto a los rankings internacionales, que están acostumbrados a medir la producción de conocimiento, especialmente con premios internacionales por las investigaciones y publicaciones en revistas indexadas.
“Medir a una universidad formadora de profesionales con otros estándares nunca serán buenos. No estoy diciendo que no tenemos que investigar, sino que lo importante es conocer el constructo teórico que sostiene a la medición”, aseguró la ministra.
Universidad de investigación
Lafuente manifiesta que la educación superior a nivel local requiere más desarrollo y cumplir las distintas funciones que la sociedad requiere.
“Necesitamos investigación y ciencia en todos los sectores. Por ejemplo, el desarrollo infantil temprano. ¿Con qué base empírica trabajamos en un país en donde tenemos niños indígenas, distintas lenguas, un idioma amerindio hablado por una mayoría de habitantes y donde tenemos características socioculturales muy particulares?”, cuestionó.
“¿Cuál es la psicología evolutiva o del desarrollo del niño que usamos como parámetro en ausencia de investigación?”, se preguntó la representante del Gobierno.
Agregó que ese es un tema concreto y de gran impacto para las políticas públicas, no solo de educación, sino también de nutrición, salud y psicología de los niños paraguayos.
Puso como ejemplo la mala sustitución nutricional en la alimentación de los más pequeños. “Cuando terminan la lactancia, se hace una sustitución directa por carbohidratos y no por una alimentación integral. Los estudios a nivel mundial son insuficientes, en muchos casos, para adaptarlos a nuestra realidad. Por eso, nuestras universidades deben tener centros de investigación desarrollados que respondan a preguntas esenciales”, expresó.
Añadió que faltan muchos datos que corroborar en el sistema educativo y que los investigadores podrían arrojar luces sobre ello, ya que tendrán un impacto directo en la toma de decisiones.
“Sin dudas, Paraguay necesita tener universidades, centros de investigación e investigadores de prestigio. Allí vemos el esfuerzo del Conacyt y de la UNA, con los programas de investigación y posgrados. Ahora, el Gobierno está preparando el programa más ambicioso de posgrados en 400 de las mejores universidades del mundo, para enviar a 1.500 paraguayos becados”, expresó.
Lafuente destacó que no hay que perder el tiempo y ya se debe apostar por la formación de investigadores. Puso como ejemplo a Brasil y México, que desde hace mucho tiempo crearon los programas de becas y hoy algunas de sus universidades están entre las mejores 500 de todo el planeta.
Para el MEC, se precisa movilidad y actualización constante por parte de los profesores y estudiantes, ya que la cultura local está muy apegada a desarrollar toda la carrera en un solo centro de educación superior.
Aunque Lafuente recuerda que no todas instituciones de educación superior apuntan a la formación de investigadores, por lo que abundan las universidades pequeñas en diversas partes del país, que cubre un sector del mercado académico.
El Paraguay educativo
Según la DGEEC, el 94,7% de la población paraguaya está alfabetizada. El MEC maneja la cifra de 1.622.606 matriculados en la Educación Inicial, Escolar Básica, Educación Especial, Educación Media, Educación Permanente y Superior no Universitaria.
Al 2012 había 211.857 paraguayos que cursaban alguna carrera de grado en alguna universidad, pública o privada, del país. En cursos de maestría estaban inscriptos 3.059 estudiantes y en los doctorados unos 791. Estos datos fueron recabados en las Estadísticas e Indicadores de Ciencia y Tecnología de Paraguay, elaborado por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
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