Volvió a su tierra natal después de su largo recorrido por el fútbol, donde desde hace varios años ejerce la docencia en las escuelas de fútbol y a la vez sirve de nexo para que algunos de sus alumnos más promisorios tengan su oportunidad en clubes de primera división o en otras plazas importantes, incluso del exterior.
Lorenzo Carlos Ojeda nació el 2 de julio de 1971 en Pilar. “A los 15 años salimos campeones del torneo nacional Infanto Juvenil con la selección de Pilar, en el ‘88. Participaron los mejores clubes de la capital y selecciones del interior, se jugó en el club América de Pilar y todos los partidos a estadio lleno. En la final ganamos 4-1 a Guaraní. También le ganamos a Olimpia, que tenía a Celso “Chito” Ayala, Juan Ramón Jara, Gustavo Neffa, entre otros”.
Agregó: “De ese equipo fuimos cuatro jugadores a clubes de la capital. Rolando Azás y yo fuimos a Cerro Porteño, Juan Marecos se fue a Libertad y Hugo Brizuela a Sol de América. De ese torneo también se fue a Cerro, “Chiqui” Arce, que jugaba en la selección carapegüeña. A los 16 años fui a Cerro Porteño, en la Infantil (actual Sub 17). Cuando cumplí 17 años pasé a la Juvenil (Sub 19), jugué unos partidos y el técnico, Sergio Markarián, me subió a Primera. También jugué Copa Libertadores ese año”.
Además apuntó: “Jugar con la camiseta del Ciclón fue siempre mi sueño. Tuve la suerte de ser campeón con Cerro Porteño en el ‘90, con Markarián y en el ‘91 ganamos el título del torneo República, ya con Paulo César Carpeggiani. En el República jugábamos casi un equipo paralelo donde estaban Chiqui Arce, Brítez Román, Raúl Navarro, Mauricio Pérez, Jorge Alcaraz, Juan Arce, Ceferino Villagra, entre otros. Fueron los mejores años que tuve en Cerro Porteño. En el campeonato del ‘90 integraba el equipo junto al ‘Gato’ Fernández, Teófilo Barrios, Justo Jacquet, Blas Cristaldo, Estanislao Struway, Catalino Rivarola, Juan Manuel Bataglia, Gustavo Sotelo, Buenaventura Ferreira, Ceferino Villagra, entre otros”.
Refiriéndose a los dos técnicos que tuvo en Cerro Porteño, el uruguayo, Markarián, y el brasileño, Carpeggiani, el pilarense señaló: “Yo era muy joven, inquieto y con mi carácter algo rebelde. Eso me complicaba un poco. Una vez le preguntaron a Markarián por qué yo no era titular y él respondió ‘Carlos es el mejor jugador que tengo, pero no tiene cabeza’. También, Carpeggiani, una vez me dijo ‘vos tenés condiciones para jugar en un club europeo. Pero cuando vuelva al Paraguay seguramente vas a estar jugando en un club chico’”.
Agregó: “Cuando uno es joven es difícil aplomarse, más siendo del interior y estando en un club como Cerro. Si no estás preparado, es difícil. Por eso trato de inculcarle a los chicos que el fútbol no es solo lo que se ve en la tele. Hay que esforzarse y mantenerse, pensando en el futuro después del fútbol. Un jugador tiene diez años para jugar, y si no aprovecha ese tiempo, termina en la nada”.
Siguió diciendo: “Pienso que con mayor disciplina en ese aspecto, hubiese llegado más lejos en el fútbol. Por eso implemento siempre la parte sicológica con los alumnos de fútbol, la forma de comportarse, la preparación, la confianza y la mentalidad”.
La experiencia internacional
“En el ‘98 recomendaron mi contratación al Deportivo Cali de Colombia. Este club compró mi pase definitivo en 600 mil dólares, que para ese entonces era una suma importante para nuestro medio”, refirió Carlos Lorenzo y añadió: “El profesor, Julio Carlos Gómez, me recomendó primero a Jorge Amado Nunes, quien jugó también en Cali y es un ídolo total. Fue él quien me llevó y ese mismo año fuimos campeones con el Cali, que es un club grande del fútbol colombiano. Antes que yo llegara el número diez del equipo era nada menos que el “Pibe” Valderrama. Estando yo, también se fue de Paraguay Prisciliano González, del Sport Colombia, y estuvo seis meses”.
Ojeda siguió diciendo: “Luego de un ciclo en el Deportivo Cali pasé al Atlético Huila, donde estuve seis meses. Yo venía de unas lesiones en el último semestre en Cali. Humberto Arias era presidente del Cali, que me cedió en préstamo y me pagaba la mitad del sueldo. En el ‘99, se le secuestró al presidente y se complicó todo. Volví a Paraguay y arreglé con Sol de América hasta fin de ese año. Al año siguiente jugué en Guaraní. También pasé por Libertad y los últimos clubes en que jugué fueron Resistencia y Colegiales (2001/2)”.
Refiriéndose a un entrenador con el que más congenió, indicó: “El técnico con el que más me entendí fue Reinaldo Ruedas, en el Cali. Actualmente es técnico de la selección chilena. Hasta ahora mantenemos contacto. Yo fui junto a él cuando vino con Nacional de Medellín. El me aprecia mucho porque lo defendí una vez. Habíamos perdido un partido mal, el presidente del club entró al vestuario a recriminar al profesor. Yo me metí y le dije al presidente que la culpa de esa derrota no era del entrenador sino nuestra. Mi problema es que no me puedo callar nada, menos cuando algo es injusto. Eso me trajo problemas, pero es mi carácter”. Resumiendo lo del Cali, dijo: “Económicamente me fue muy bien ahí. El primer semestre fui figura del equipo, pero en el segundo semestre tuve dos desgarros y jugué menos. De ahí que me cedieron en préstamo al año siguiente”.
Qué hace actualmente
De su actualidad, refirió: “Soy funcionario de la INC hace 16 años. En la Municipalidad de Pilar soy encargado de deportes y me dedico a la formación de chicos, sicológica y físicamente. Generamos actividades en Pilar, trayendo exjugadores, entrenadores, haciendo partidos benéficos, incluso durante la inundación del año pasado”. Agregó: “De la escuela de fútbol Municipal de Pilar que fundamos hace cinco años con el intendente, Cristóbal Stete, ya llevamos a 25 jugadores a clubes como Nacional, Cerro, Guaraní, General Díaz y otros. No solo a gente de Pilar sino de todo el departamento del Ñeembucú. Algunos se quedan, otros vuelven, pero nuestra función es darles la oportunidad”.
En ese sentido: “Yo critiqué el manejo institucional de Cerro Porteño en una publicación. Por eso me marcaron y no me dejan llevar más jugadores. Ahí no se les da espacio a muchos que fueron campeones de la institución, yo no porque no puedo. Pero en Olimpia, uno va a ver a los que trabajan y son todos excampeones del club. En Cerro casi nadie, incluso a algunos les cierran las puertas del Parque Azulgrana cuando van. Yo nunca tuve esos problemas, pero otros sí. Quieren trabajar y no les dan espacio en el club”.
Añadió: “Ahora manejan el club los empresarios. A mí me ayuda el ruido que me dan los amigos de la prensa, o si no, no pasaría nada, porque los empresarios manejan todo. En febrero de este año asumí como técnico del club Ytororó de San Ignacio Misiones. Todavía no competimos, pero está todo parado por la cuarentena y estamos esperando”.
Recordando situaciones extremas que se han vivido en Pilar por las inundaciones, manifestó: “Con las inundaciones siempre pasamos mal en Pilar. Toda el agua se nos viene encima, se trata de paliar pero no es fácil. En la del año pasado estaba fea la situación. A punto de hundirnos estábamos y gracias a Dios pasó todo. Esperamos que se haga la franja costera, que ya empezó. Ahí terminará el suplicio de toda la vida de los pilarenses”.
“Ahora tenemos el coronavirus y ojalá la gente tome conciencia de quedarse en su casa para tratar que esto termine en el menor tiempo posible”.
