Fuentes del Ministerio de Finanzas señalaron ayer que las líneas rojas son básicamente todo lo que sea insistir en un superávit primario desmesurado y no poder tomar medidas para hacer frente a la crisis humanitaria.
El Gobierno griego exige reducir al 1,5% el superávit primario que el acuerdo con la troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo, Fondo Monetario Internacional) preveía en un 4,5% para 2016.
“Si piden que nos quedemos en el marco de semejante deuda y con superávit primarios gigantescos, sin saneamiento del sistema bancario y sin hacer frente a la crisis humanitaria, nada cambiará”, dijeron esas fuentes bajo la condición del anonimato.
En caso de que los socios acepten esta propuesta y el Gobierno haga las reformas necesarias, no habría necesidad de financiación adicional, añadieron.
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Mientras se llega a un acuerdo global, en principio deseado para junio, Atenas insiste en su petición de que se le permita elevar el techo de emisión de las Letras del Estado en 8.000 millones de euros.
Actualmente el límite acordado a comienzos de 2013 es de 15.000 millones de euros.
Además, Atenas exige que el Banco Central Europeo (BCE) le devuelva los 1.900 millones de euros procedentes de los beneficios alcanzados con los bonos griegos.
“Eso es dinero que nos pertenece, no debe estar sujeto a condiciones de ningún tipo”, dijo una fuente ministerial.
El Gobierno de Alexis Tsipras considera que la tercera parte del programa de ajustes debe ser eliminado y cree que en su lugar se podría diseñar un plan alternativo en cooperación con la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica (OCDE).
