El equipo del nuevo gobierno señala entre sus prioridades mecanismos para revertir el déficit fiscal, mientras se empieza a diseñar los lineamientos para el presupuesto del próximo año.
Por su parte, los ejecutivos del BCP presuponen un Fisco en equilibrio para el 2014, sobre una base de crecimiento del 4,1% del producto interno bruto (PIB) y una inflación del 5%.
El ahorro fiscal que hubo durante esos ocho años consecutivos le sirvieron mucho al país, sobre todo en años difíciles, como el 2009, en el que la economía se cayó 3,8%; sin embargo, gracias a esa prudencia en el manejo de los gastos, el efecto de la caída del PIB no afectó la salud macroeconómica y financiera del país, apuntó Jorge Corvalán, presidente del BCP, cuyo mandato fenece con el actual gobierno.
“Vemos que la economía se está recuperando, hay que volver otra vez a una posición de equilibrio fiscal y generar “colchones”, sin la necesidad de un mayor gasto para impulsar la economía”, dijo a su turno Santiago Peña. Por su parte, Roland Holtz apuntó que es clara la necesidad de volver a un equilibrio fiscal, pero que también es preciso evaluar la calidad del déficit.
“Si el gasto se incrementó en infraestructura, en el largo plazo siempre va a convenir en equilibrio fiscal y hasta un superávit. La calidad de gasto es tan importante, como la cantidad del gasto, agregó.
El Fisco se mantuvo en superávit por ocho años consecutivos, desde 2004 al 2011, y en 2012 se rompió debido al creciente gasto corriente que tiene el Estado, principalmente por las subas salariales que se viene otorgando, que dejaron sin margen de maniobra al Estado.
Esta situación llevó el año pasado a un déficit fiscal (más gastos que ingresos) de 1,7% del PIB, lo que representa más de G. 1,9 billones (US$ 468 millones al cambo del día), luego de años de superávit. Mientras que el presupuesto vigente fue aprobado con un déficit de 2,6% del PIB, unos G. 2,6 billones (US$ 619 millones), pero se estima que el ejercicio cerraría con un saldo rojo de 1,5%, unos G. 1,9 billones (US$ 455 millones).
Obras no paran
En cuanto a la incidencia que podría tener una eventual interrupción de las licitaciones de obras de infraestructura sobre el crecimiento esperado de la economía, Corvalán señaló que no ven el peligro de que eso ocurra, ya que las obras programadas siguen su curso con total normalidad, según lo confirmaron en una conversación reciente con representantes del Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC).
El crecimiento económico esperado para este año es del 13% y el monto presupuestado para construcciones es de aproximadamente G. 6 billones, 186.520 millones, de ese total hasta ahora solo se usó un 5%.
La autopista Ñu Guasu, Costanera de Asunción, viaductos en varios puntos del país y acueducto para el Chaco, se mencionan entre las obras de mayor envergadura que están en ejecución.
