La crisis energética en Argentina obliga a su Gobierno a recurrir a la importación de electricidad de nuestro país y del Uruguay.
Una información publicada la semana pasada en el diario uruguayo El País revela que la tarifa aplicada a la exportación de electricidad a Argentina oscila entre los US$ 245 y US$ 261 el megavatio hora (MWh). Esta tarifa es bastante superior a la fijada por nuestro país.
La Administración Nacional de Electricidad (ANDE) le cobra a Argentina US$ 180 MWh, fuera de horario de punta de carga o de mayor consumo, y US$ 210 MWh dentro de ese horario.
La diferencia con la tarifa uruguaya es de US$ 61 en el primer caso y US$ 51 en el segundo, o sea la ANDE está perdiendo mucho dinero.
En mayo del 2012, la cartera de Obras Públicas y el Viceministerio de Minas y Energía (VMME) decidieron elevar el precio de la energía exportada, que estaba fijado en US$ 135 MWh fuera de horario de mayor consumo y US$ 165 MWh dentro de ese horario.
Las informaciones dan cuenta de que diez años atrás la tarifa fijada a los argentinos apenas llegaba a los US$ 38 MWh.
Crisis energética
Desde el ingreso del verano, la Argentina enfrenta una de las peores crisis energéticas porque la demanda eléctrica es superior a la capacidad de generación de sus centrales. Cortes prolongados ya afectan a unos 800 usuarios bonaerenses, según las crónicas. A principios de diciembre, la ANDE le vendió, en forma urgente, 25 MW a Transener (Compañía de Transporte de Energía Eléctrica en Alta Tensión).
Los datos dan cuenta de que el año pasado, cuando Uruguay intentó importar energía paraguaya, la Argentina le vendía a más de US$ 400 MWh. Esta fue una de las razones por las que quiso aplicar doble arancel al Paraguay (importación y exportación).
Tarifa baja de centrales
Cabe recordar que la energía producida por las centrales tienen un costo bastante bajo, pero que el precio de la energía que corresponde a nuestro país y es cedida a los socios brasileños y argentinos es aún más bajo.
Por ejemplo, Brasil abona alrededor de US$ 9 el MWh del excedente paraguayo; mientras que Argentina debería abonar una suma parecida, pero sus remesas son largas y cómodas cuotitas.