Ferrocarril fue olvidado por Franco y equipo de Cartes apenas se interesó

Este artículo tiene 12 años de antigüedad
Imagen sin descripción

Ferrocarriles del Paraguay SA (Fepasa) quedó desde ayer en manos del síndico Hugo Villalba Urízar, según Marcelo Wagner, quien confirmó que dejó el cargo pese a que no logró reunir la asamblea de accionistas que convocó para que trate su renuncia y designe un sucesor. Reveló que no cobró en los últimos cuatro meses, pues la empresa está muy mal financieramente. Habló de un abandono oficial.

El Ministerio de Obras Públicas y Comunicaciones (MOPC) le prometió el oro y el moro a Fepasa durante el gobierno anterior para que le ceda una franja de dominio ferroviario de 6,3 kilómetros para construir la autopista Ñu Guasu, pero, a raíz del revés electoral de abril pasado del partido oficialista (PLRA) y las dificultades de la recaudación fiscal, todos los proyectos ideados a favor del ferrocarril quedaron sin recibir los fondos previstos inicialmente.

Así se desprende de declaraciones hechas ayer a nuestro diario por el ahora extitular de Fepasa, quien renunció varios días antes de que Federico Franco entregara la presidencia de la República, pero que no pudo dejar el cargo hasta hace dos días. Llamó a una asamblea de accionistas, primero para el 9 de agosto y luego para el martes último, pero nadie acudió (99% de las acciones son del Estado y 1% de Essap), por lo que entregó su dimisión a la Procuraduría.

“No se sabe quién asumirá el cargo, porque si de algo me voy a quejar con respecto al nuevo gobierno es que el equipo de transición (de Horacio Cartes) nunca mostró mucho interés por Fepasa, pues en una sola ocasión me pidieron los proyectos que teníamos a través del MOPC, pero nada más”, expresó Wagner.

Sobre los acuerdos con el anterior titular del MOPC, Enrique Salyn Buzarquis, Wagner dijo que por un lado el ministerio llegó a firmar una ampliación de G. 3.400 millones a favor de las contratistas de las obras de Ñu Guasu (Las Residentas, de Isacio Vallejos y Julio Mendoza, y el consorcio integrado por Tecnoedil, de Roque Ardissone; Heisecke, de José L. Heisecke; y 8A, de Luis Pettengill) para rehabilitar las vías entre Luque y Areguá, pero el trabajo no se hizo porque los fondos no fueron desembolsados.

Además, para el mismo proyecto, que incluía un tren turístico en ese tramo de unos 15 km, se precisaban por lo menos US$ 700.000 para restaurar las estaciones de Luque y Areguá y que debían ser aportados por Itaipú, entidad que también se llamó a silencio tras los resultados electorales.

En ese tren de cosas, quedó como único ingreso posible de Fepasa, que tiene unos 25 empleados, el movimiento de cargas en Encarnación, que tampoco tuvo la recaudación esperada, quedando la empresa, financieramente hablando, prácticamente a su suerte, de acuerdo a los datos aportados.

“En mi caso, no llegué a cobrar salario en los últimos cuatro meses, al igual que gente de la gerencia y otros funcionarios superiores”, comentó Wagner, quien fue puesto en el cargo por Fernando Lugo a mediados de 2011 y logró mantenerse durante el gobierno de Franco. Marcelo Wagner es hijo del senador liberal Luis Alberto Wagner.

Poco movimiento en el sur

Fepasa pretendía recuperar este año su negocio de movimiento de cargas con locomotoras a vapor en las cercanías del puente Encarnación-Posadas, pero un litigio con la Municipalidad local frenó parte de las posibilidades y se operó solamente unas 9.000 toneladas, una cantidad inferior a las 34.000 toneladas de 2012 y muy por debajo de las 250.000 toneladas de 2010. En el 2011 esta actividad se suspendió porque el embalse de Yacyretá inundó las vías del lado argentino, cerca de Posadas, impidiendo el paso del tren hasta el puente internacional San Roque González, donde conecta con el ferrocarril paraguayo. Se trabajó hasta fines de mayo y se estaba buscando más contratos, dijo Marcelo Wagner.